Creative Commons License Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

martes, 5 de febrero de 2013

Redención Asegurada



Una niña en edad pre-adolescente y su pequeño hermano se ocultan de unos mafiosos que han entrado por la fuerza a su casa. Desde su escondite, aterrados, temblando de miedo y desesperación, escuchan impotentes los gritos desgarradores de sus padres; quienes claman por su vida al ser encañonados por los delincuentes. Se escuchan disparos. Los niños desolados y aún atemorizados se percatan de que sus padres han muerto a manos de estos desalmados criminales. 
En la Iglesia, los hermanitos se encuentran velando a sus progenitores. Desconsolados, los ahora huérfanos dan el último adiós; mientras la niña recuerda el coraje y la frustración con que sus familiares reaccionaron ante tales desdichados eventos. Sin embargo, al ver entrar al recinto a los asesinos de sus padres, ella decide dejar a un lado los rezos, los llantos y los lamentos para correr hacia ellos y fundirse en un tierno abrazo con el perpetrador de tal trgedia. "Yo te perdono" la escuchamos decir.


Lo anterior no es el argumento de una mala película de terror. Tampoco es un cuento de mal gusto; vaya, ni siquiera un chiste porque de gracioso no tiene nada. De irónico, tal vez, de increíble, mucho, de repugnante, todo.
El párrafo anterior es el argumento de un video... ¿documental? llamado "hermano narco"; que la iglesia católica de nuestro país (así, con minúsculas) proyectó en una misa dominical oficiada por el cardenal Norberto Rivera en plena Catedral de la Ciudad de México; y que, a decir de ellos, tiene como finalidad propagar la tolerancia y el perdón hacia quienes contaminan nuestra sociedad con actos de barbarie. Que quede claro: el perdón total, incondicional y absoluto, sin una confesión de por medio. Sin golpecitos de pecho. Sin padrenuestros ni avesmaría. Sin ayuno y sin penitencia alguna.
Para muchos mexicanos (si no es que la mayoría) este cortometraje es asqueante y de un pésimo gusto. Nuestro país ha pasado en los últimos años por una ola creciente de inseguridad y violencia tan aberrante como preocupante. El asunto se les ha ido de las manos a las autoridades y hemos llegado al grado de ya no saber de quién cuidarnos más; si de la "justicia" mexicana o de los delincuentes. Por otra parte, es un secreto a voces que gran parte de los recursos del clero mexicano proviene de personas cuyas actividades no son muy lícitas que digamos. De manera que el mensaje que a todos nos quedó claro es "flojitos y cooperando... dejen que hagan su chamba para que nos sigan llenando los bolsillos".

Y queda la duda ¿Era necesario?.... ¿Era necesario tratar de vernos a todos la cara de idiotas y pensar que de verdad nos conmovería semejante aberración?... ¿Era necesaria semejante falta de respeto, de tacto y de conmiseración hacia quienes han vivido y padecido en carne propia la pérdida violenta de un ser querido? No, de ninguna manera. Si lo que la iglesia (así, con minúsculas) quería hacer era fortalecer un clima de paz y armonía, o aminorar la violencia, hubiera sido mucho mejor un video desde el punto de vista religioso, en el cual se invitara a los jóvenes a seguir los mandamientos de Dios, a no fomentar el consumo de sustancias prohibidas; pues al no haber demanda, la oferta se deteriora. Quizás hacerles entender a las mafias, a los asesinos, ladrones, traficantes, etc que lo que hacen no es bien visto a los ojos del Señor y que quien cometa este tipo de delitos será excomulgado inmediatamente; pues la fe católica se basa en el amor y el respeto a la vida. Si la mujer que aborta es una asesina despiadada, repudiada, juzgada y casi quemada viva, aún con más rigor habría que tratar a secuestradores y homicidas; sin embargo, por alguna extraña razón, según el Cardenal y su séquito de ignorantes, éstos sí son dignos de el perdón y del amor de Dios en todas sus formas. Y desgraciados, malditos aquellos que no tengan condescendencia hacia estos pobres descarriados.

Es asquerosa, nauseabunda, indignante e irrespetuosa esta pseudo-campaña en pro de los criminales que tanto daño han hecho a miles de familias mexicanas. Personalmente me sorprende que todavía haya quien profese el catolicismo después de tantos atropellos, de tanta indiferencia y de tantos ilícitos cometidos por muchos (o la mayor parte) representantes de la doctrina. Lo único que se puede deducir en todo este tema es que para la iglesia católica no importa cuánta sangre haya derramada sobre él, ni cuántas lágrimas, miedo y tristeza cueste: con dinero se puede comprar hasta el Reino de los Cielos...

No hay comentarios.: