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jueves, 31 de mayo de 2012

CAMPAÑAS Y MEDIOS


De lo más estúpido que he escuchado en época de campañas presidenciales: "Pues yo voy a votar por fulanito, porque por más ignorante, idiota y corrupto que sea, en 6 años se va a ir..." si, Díaz Ordaz también se fue a los 6 años; Salinas también se fue, Fox igual y Calderón está por irse... y el país va de mal en peor. Es increíble que a estas alturas haya gente que piensa que UNA sola persona puede ser capaz de convertir a México en Cuba en un dos por tres; solo porque lo leyeron en el Reforma o porque lo dijo López Dóriga. En México existen partidos políticos, Cámaras de diputados y senadores, Congreso de la Unión; y existen precisamente para que no haya un estado autoritario basado en una sola figura. Una sola persona no puede "inventar" o cambiar leyes solo porque se le hincha uno. Tiene que pasar por la aprobación y/o desaprobación de varias Instancias antes de que se haga su santa voluntad. Pero nos encanta juzgar sin conocer, sin informarnos, sin molestarnos en ver qué propuestas traen, qué planes de acción, etc. 


Conclusión: L E A N señores!! infórmense bien y luego juzguen. Intenten por uno o dos dias tratar de leer algo que no sea Reforma, Televisa o TV azteca, ¡¡Hay alternativas!! Al fin que ni Salinas Pliego ni Azcárraga los van a venir a patear por el hecho de que dejen de consumir lo que les dan por unas cuantas horas. Dejémonos de conformismos, miedos infundados y  mediocridades; y si no, pues atengámonos a 6 años de lo mismo (o peor), al cabo que cuando acabe su período llegará otro igual que nos dé en la torre a todos... ah pero eso si... "solo por 6 años mas..." ¡¡Uff!! qué suerte, ¿Verdad?...

lunes, 14 de mayo de 2012

SIN TEMOR AL MIEDO


"Ya quiero ser grande para no tener miedo de nada".... ¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase de los labios de algún niño?... Muchas, quizá; o tal vez muy pocas. El caso es que cuando somos pequeños todo nos parece gigante. Tememos a la oscuridad, a los armarios, a lo que pueda haber bajo la cama, a que mamá o papá se tengan que ausentar, a que la maestra nos castigue o nos califique con bajas notas, a que nos regañen cuando hacemos travesuras, etc etc y miles de etcéteras.
Lo que jamás imaginamos es que el miedo en muchos casos no desaparece a medida que crecemos... solo se transforma en temores mas reales; y a menudo, se vuelven mucho mas grandes. Pero el miedo está ahi. Nos acompaña de principio a fin; aunque a veces se esconda un poco o se encuentre aletargado, extraviado entre otros muchos sentimientos. Cuando somos niños le tememos a monstruos imaginarios... al crecer, el monstruo no solo se vuelve real, sino que es parte de nosotros. 

A pesar de todo, el temor no nos hace débiles. El no enfrentarlo es lo que nos pierde por completo, porque nos mal acostumbra a vivir eternamente con temor; lo cual después se traduce en trastornos no solo mentales y/o emocionales, sino también físicos. Vivir con miedo no es vida. Tampoco lo es no experimentarlo nunca; pues el miedo, si se sabe canalizar adecuadamente, es un detonante natural para hacernos un poco mas fuertes a medida que pasamos a través de él.
Desafortunadamente, en la gran mayoría de las ocasiones nuestros miedos son infundados o son basados en cosas que "podrían" pasar, pero que obviamente no se han presentado. Es un temor a la incertidumbre misma. Al "qué pasaría" ; lo cual es un tanto irracional. En dichos casos ayuda mucho tener algún plan de contingencia que en un momento dado fuera capaz de resolver la interrogante del "podría". En otros casos, el pánico se apodera de nosotros con la sola idea de ser rechazados, juzgados, agredidos, discriminados o malentendidos; que en teoría es como una "extensión" de el "qué pasaría", solo que a veces el temor es completamente fundamentado al estar viviendo una situación complicada como cualquiera de las anteriores.

¿Que el miedo paraliza?... No, no siempre. A veces nos acostumbra a su presencia. A veces nos envicia, nos mira de frente y nos devora poco a poco. En el peor de los casos es tanto el agotamiento por subsistir siempre con temor, que éste se llega a convertir en indiferencia, en depresión y falta de energía, de ganas de vivir. Pero en otras ocasiones, quizás no las más, nos orilla, nos obliga y nos incita a buscar soluciones. Nos aburre, nos desespera, nos cansa y nos harta a tal grado que llega un momento en que hacemos lo que sea por ya no sentirlo; por deshacernos de él. En estas circunstancias el temor nos hace ocuparnos en lugar de preocuparnos; porque nadie soporta vivir aterrorizado por tanto tiempo. 
A medida que crecemos nos vamos dando cuenta de lo valientes que éramos de niños. Y desearíamos regresar el tiempo para tener aquella fortaleza, aquel arrojo, aquella ilusión y alegría de vivir; porque caemos en la cuenta de que nuestros miedos no se van, solo se han hecho mas grandes y mas pesados. Pero viven con nosotros, duermen con nosotros, se alimentan de nosotros, incluso a veces se ven como nosotros....

Vivir siempre con miedo es morir lentamente. ¿Solución? Yo diría que lo primero es identificar la causa primera de nuestro mayor temor. Una vez localizada, entender y saber que no puede ser mas fuerte que nosotros; encontrar sus debilidades, sabernos capaces de manejar cualquier escenario por mas difícil que parezca y apoyarnos en amigos y familiares para hacerle frente a una situación adversa que se pudiera presentar. No bloquearnos y buscar alternativas y soluciones para cada circunstancia. De ser posible, resolver un temor a la vez; es decir, pasos cortos, pero muy firmes.
Aun asi, con todas las precauciones tomadas, el miedo siempre volverá, es como una enfermedad incurable: siempre está ahí, pero puede ser tratable. La diferencia la hacemos no cuando nos acostumbramos a vivir temerosos, sino cuando logramos que juegue a nuestro favor.
Lo importante no es que nos demos cuenta de que los monstruos existen... sabemos que así es.... lo importante es saber que se les puede vencer.

martes, 8 de mayo de 2012

TODO TIEMPO PASADO....

"Todo tiempo pasado fue mejor".... escuchamos decir a los padres y a los abuelos. Algo de razón tienen sus sabias palabras.
Quizás no exacta o necesariamente es que el pasado sea mejor; pero definitivamente era mas simple la vida en esos años. No había tanta violencia ni tanta malicia; y las cosas sencillas eran las que mas se disfrutaban, como salir a tomar el aire del atardecer, andar en bicicleta con los amigos, ir por un helado en los veranos calurosos, etc. Y los juegos de entonces eran tan variados, divertidos y emocionantes como lo son ahora los juegos de video, por ejemplo. 
Antes jugábamos a pretender ser la mujer maravilla, batman o linterna verde... hoy en día SOMOS la mujer maravilla, batman o linterna verde con solo apretar un botón en la consola de juego.

Seguramente a este punto, estarán leyendo este texto con la imagen mental de la abuelita tejiendo una bufanda sentada en su mecedora; con la mirada perdida en "lontananza" recordando sus épocas de juventud. Y no los culparía, pues yo misma a veces me siento así; sobre todo cuando me percato de que, unos pocos años atrás, cuando la novedad era el Atari; es decir, el papá (o el abuelo) del Xbox, el control de dicho aparato era un cuadrito que cabía en la palma de la mano; unicamente con dos controles: la palanca (para moverse) y un botón rojo (para disparar). Así de simple.. así de sencillo. Y nos parecía una maravilla revolucionaria de la tecnología que una maquinita que se conectaba al televisor con un cable, y al control con otro, fuera capaz de regalarnos horas y horas de diversíón "virtual"... increíble. 
Pero, como todo en la vida, el Atari fue evolucionando, mejorando, modificándose; y hoy en día llegamos al famoso Xbox; el cual incluye un manual casi casi del grosor de "El Quijote", con cualquier cantidad, variedad, colores y sabores de cables para su instalación; y cuenta además con un mando inalámbrico que tiene más botones que la nave de "Perdidos en el Espacio"; con otro artefacto llamado "kinect" que detecta todos los movimientos e incluso percibe si uno es hombre o mujer. 
Y qué decir  de los videojuegos.... con el pac-man era sencillo, aunque a la vez complicado en su tiempo: únicamente había que moverse por un laberinto "comiendose" una especie de pastillitas y cuidando no ser atacado por los temibles fantasmitas que acechaban de cuando en cuando. Dos o tres niveles de juego y ya está. 
Ahora hay que ser muy diestro y tener los dedos bastante bien entrenados para oprimir en tiempo y forma  los botones necesarios para que el personaje en pantalla brinque, corra, dispare, se agache, patee, baile, cante,  capture monedas, etc etc... y por más que se pase uno, dos, tres niveles, siempre hay más... quinientos niveles y ochenta y cinco vidas; de las cuales se recupera una por cada cien mil monedas o joyas o lo que sea que recolectemos.
¿Complicado?... quizás.... para los que alcanzamos a conocer y/o disfrutar del Atari. Y los niños y jóvenes de ahora se ríen inocentemente cuando le explican a los adultos cómo funcionan esos aparatos modernos (que algunos adultos mayores calificarían incluso como "inventos del diablo venidos de la mismísima entraña del Averno"); no saben los ilusos que nosotros alguna vez nos reímos igual cuando le enseñábamos a papá o a mamá a utilizar la videocassetera, por ejemplo, o el reproductor de cd's... Pero todo vuelve al origen... 
Y suspiramos en señal de fastidio cuando escuchamos a la abuelita decir: "Ya les tocará a ustedes, cuando tengan a sus hijos..." mientras se mece tranquilamente en su silla, tejiendo la misma bufanda que jamás va a terminar...