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jueves, 3 de febrero de 2011

TOP GEAR A LA MEXICANA

La mayoría de nosotros nos sentimos ofendidos por los crueles, xenofóbicos y humillantes comentarios hechos por los conductores de un programa de televisión británico hacia nuestro país.
Los diarios lo reportaron en primera plana, las redes sociales se saturaron de mexicanos defendiendo el "orgullo nacional", nuestra honra, nuestro honor. Se devolvió por radio, televisión e Internet insulto por insulto; bajeza por bajeza. El Embajador exigió que la BBC se disculpara por semejante afrenta, el gobierno de México toma cartas en el asunto y los conductores de tan exitoso programa ya enfrentan hasta una demanda por alguna paisana que vio venir la oportunidad de ser heroína nacional en país extranjero, y de paso, sacar muy buen provecho económico.

¡Bien!... Bien que defendamos nuestra cultura y nuestra sociedad. Bien que no permitamos que se nos discrimine. Bien que levantemos la voz... Pero yo me pregunto por qué no reaccionamos así con temas propios. Es decir, nos sentimos ofendidos cuando un extranjero despotrica en contra nuestra para ganar mas rating, pero no vemos ofensa alguna en el hecho, por ejemplo, de que Niurka tenga un talk show, y que tanto Televisa como TV Azteca incluyan contenidos tan mediocres, de baja calidad y que representan un verdadero insulto para los televidentes.

Odiamos que nos digan que somos flojos, pero no nos extraña en lo absoluto que chamacos de muy corta edad prefieran andar de matones, narcotraficantes y lanza-granadas porque "prefieren morir jóvenes pero con dinero, que viejos, cansados y sin dinero".

Las redes sociales se convierten en verdaderos campos de batalla para exigir una disculpa pública por decirle "tortilla" a un auto de fabricación orgullosamente mexicana, pero no somos capaces de dirigir esas exigencias a las autoridades por su ineptitud, ineficiencia y corrupción; lo cual ha desencadenado una ola de violencia e inseguridad de magnitudes estratosféricas.

Nos espanta que digan que nuestra comida es basura, y que somos el país numero uno en sobrepeso infantil,pero en las escuelas seguimos viendo a las madres de familia llegar corriendo a la reja de la escuela, en la hora del recreo de los niños para traerles sus fritos y su refresco, a manera de "lunch" y que así los pobrecitos no pasen hambre.

Nos asombra y nos indigna que nos etiqueten como mediocres, pero cuando leemos que durante el 2010 más de 15 mil personas murieron a causa de la violencia y de la inseguridad; y que solo en lo que va del año la cifra amenaza con romper el récord, simplemente cambiamos la página.

Es insultante y denigrante el hecho de que personas que están a miles de kilómetros de aquí, se burlen de nuestro país; pero es normal y completamente natural que las instancias políticas y legales de México se burlen de su gente aumentando cada día más el costo de vida promedio para enriquecer a unos cuantos; y ofreciendo servicios de educación y salud que dejan mucho qué desear.

Todos a protestar, a gritar, a alzar las voces, a defender nuestra sociedad... pero... ¿Quién grita por los 49 menores muertos y más de 70 heridos en la guardería ABC de Sonora? ¿Quién se acuerda de alzar la voz por todos los inocentes fallecidos y las familias destrozadas gracias a una guerra estéril que el gobierno, en su infinita soberbia e ignorancia decidió librar sin importar las consecuencias? ¿Quién defiende a los mineros que murieron en Coahuila? ¿Quién se acuerda de Paulette? ¿Quién habla por las víctimas de sacerdotes pederastas escudados tras las faldas de la Iglesia católica?... Y la lista se hace interminable.

Gritamos y vociferamos por unos cuantos comentarios denigrantes hechos por personas quizás igualmente denigrantes; pero callamos ante el número cada vez mayor de feminicidios en nuestro país; ante el maltrato infantil, ante los secuestros, los "levantones", las balaceras y las muertes inútiles.

Es que la ofensa, para que sea tal, ¿tiene que venir de afuera?.... Nuestros compatriotas nos están matando como si fuésemos una plaga. Nuestros connacionales nos secuestran, nos roban, nos extorsionan; hacen de este país un lugar "non grato" para el turismo y para nosotros mismos. Nuestras autoridades se ríen de nosotros en nuestra cara. Nos orillan a vivir con temor, y hasta con cierto resentimiento. Y ¿qué haremos?... muy fácil: de rodillas y con el arma de fuego en la sien, o quizás en medio de un asalto o de una balacera; tal vez durante la explosión de una granada, con la frente en alto y el pecho erguido, antes de exhalar nuestro aliento final y de que nuestros paisanos nos dejen reducidos a cenizas en algún terreno baldío, gritaremos a todo pulmón, rebosantes de patriotismo y dignidad, nuestras últimas palabras: QUE CHINGUE A SU MADRE INGLATERRA!!!

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