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viernes, 19 de noviembre de 2010

LOS CINCO SENTIDOS...MAS UNO

Tener el sentido común averiado quizás pueda parecer irrelevante para algunas personas; sin embargo, es de suma importancia tenerlo tan sano y alerta como los demás sentidos, porque es el que nos indica cómo resolver esos problemas cotidianos tan comunes.

La gente que carece de sentido común o que lo tiene severamente dañado es como un adicto: no se da cuenta de lo que padece, y en muy raras ocasiones será capaz de reconocer que tiene un problema, pero no suele identificar cuál es.

Por desgracia la deficiencia del sentido común o la carencia de éste no es alguna "enfermedad" debidamente establecida, catalogada y tratada; por lo tanto, si no hay mal, no hay tratamiento, y si no hay tratamiento es muy difícil que haya una cura.
Las personas que padecen este "mal" son aquellas que están completamente inmersas en un mundo de ocupaciones, de exceso de información y métodos hasta para las cosas más sencillas. Suelen ser muy analíticos, bastante inteligentes y su cerebro trabaja a mil por hora. Por lo general, son capaces de resolver las situaciones más complejas con una precisión increíble; aun bajo presión. Sin embargo, su mayor deficiencia la presentan cuando son forzados a solucionar los conflictos más sencillos.

Cuando el sentido común no funciona correctamente, las cosas más simples se vuelven complejas; aún peor cuando el método aplicado para ciertas situaciones falla por algún agente externo, ajeno a la voluntad misma. Una persona con este tipo de problema suele tardar unas diez veces más que el resto de la gente en sacar adelante una contingencia "simple"; los pretextos abundan y jamás pasa por la mente el "algo estoy haciendo mal" o el "¿Por qué se me dificulta más resolver estas pequeñeces, si he podido solucionar cosas aún mas complejas?" y ni hablar de escucharlos decir alguna vez "creo que tengo un problema con mi sentido común"... completamente utópico.

De ninguna manera son personas malas, o raras o anormales... simplemente tienen una insuficiencia que es muy difícil de identificar y que les impide ver las cosas más simples como el resto. El desear o exigir que lo hagan es un ideal que puede no estar tan alejado de la realidad; siempre y cuando estemos conscientes de que este "mal" existe y que hay quienes lo padecen.

El verdadero obstáculo es que una persona cuyo sentido común está averiado o ausente no suele aceptar que tiene un problema por la simple y sencilla razón de que son más que capaces de solventar los más complicados contratiempos, y trabajan bajo la premisa de que, si son aptos para ello, lo son, con mayor razón para las pequeñas vicisitudes de la vida diaria.
La convivencia con este tipo de gente no suele ser muy problemática; solo sería cuestión de adaptarse un poco a su forma de pensar, ser y actuar; de mostrar empatía (aunque a ellos se les dificulte) y armarse de mucha paciencia para intentar ayudarles a lidiar con la cotidianeidad.

Es curioso cómo a menudo lo más ordinario o sencillo resulta ser en realidad lo más embrollado y laborioso cuando carecemos de algo tan elemental como el sentido común.

Todavía no termino de entender por qué los sentidos básicos son solo cinco y no seis; quizás si desde la primaria nos hubieran enseñado que en realidad son seis y que el sexto es tan importante como el ver, escuchar, tocar, oler y degustar, la vida se haría bastante más llevadera para muchas personas.

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