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miércoles, 21 de abril de 2010

CERRANDO CÍRCULOS

La gran mayoría de nosotros nacemos, crecemos y morimos pensando que la vida es un ciclo. Es un círculo que comienza con nuestro primer aliento de vida y culmina con el último suspiro. Lo que jamás nadie nos dice es que ese enorme círculo que es la vida está lleno de pequeños y grandes círculos que conforman cada etapa, cada proceso y cada batalla que tenemos que librar.
Cada enfermedad, cada problema, cada trabajo y cada nuevo día es un círculo que se abre y se cierra a discreción. Aquí el problema es que estamos demasiado acostumbrados a ver los cierres como un fin, cuando en realidad pueden significar el inicio de algo nuevo.
Si terminamos una relación, por ejemplo, el cierre se da únicamente para ese "proceso", mas no para la vida en sí, ni para nuestras actividades cotidianas, ni para la intensidad de nuestros sentimientos.
El fin de una etapa supone siempre el inicio de otra; que viene con su dotación de círculos, de aperturas y clausuras, de retos, decepciones y metas cumplidas.
Cuando termina un ciclo, nos invade cierta sensación de vacío, de tristeza, y quizás un poco de nostalgia; y muy pocas veces pensamos en la emoción de iniciar algo distinto que le dará un nuevo aire a nuestro entorno.

Y ya entrando en términos geométricos, ¿por qué conformarse con sólo círculos? ¿Por qué no incluir en nuestra vida cuantas formas podamos?...
Hay ocasiones en que llevamos un camino recto que creemos seguro, pero por alguna circunstancia nos obligamos a cambiar de dirección bruscamente; y entonces el círculo se convierte en rectángulo, o en un triángulo de subidas y bajadas pronunciadas. O quizás tardamos mas de lo normal el terminar un trabajo y entonces ya estaríamos hablando de una elipse... Y cuando demoramos en encontrar el camino, nos volvemos hexágonos y octágonos cambiando constantemente de dirección, de manera de pensar y de ver las cosas, hasta que encontramos la ruta correcta, y entonces se cierra el hexágono de la indecisión para dar paso a la apertura de una nueva forma.


Figuras, colores, sabores, procesos, batallas, principios y fines... La vida está llena de todo eso y más; que incluye dentro de sí muy variados matices que le ponen la sal y la pimienta a nuestros días.
Cuando lo vemos de esta manera, la monotonía no tiene lugar; los inicios son, quizás, perfectamente reconocibles; pero los finales se vuelven relativos. Nos cambia la perspectiva que teníamos de un mundo lleno de nostálgicos finales; y la frase de "todo tiempo pasado fue mejor" empieza a carecer de importancia cuando nos damos cuenta de que los cierres no son tales, sino principios disfrazados de finales que conllevan siempre a nuevos descubrimientos, redescubrimientos y experiencias.

El dilema está en que a menudo el comienzo está tan oculto entre la maleza del final, que nos pasamos la vida subsistiendo en desenlaces que no nos permiten avanzar hacia algo nuevo, y entonces el círculo se convierte en un símbolo de infinito del que se vuelve prácticamente imposible salir; a menos que cambiemos de estrategia y busquemos el inicio de lo que sigue, en lugar de perseguir siempre las causas que nos llevaron a ese fin.
No se trata de quedarse, esperar y permanecer
; sino de avanzar, de ir siempre delineando cada nueva experiencia. El aspecto y tamaño dependerán de muchos factores, tanto internos como externos.
Cada día es un nuevo comienzo y una nueva forma. ¿De qué figura será nuestro próximo ciclo?... hay una manera de saberlo: viviendo cada pequeño detalle tan intensamente como podamos; diseñando y dibujando el contorno en cada sonido, en cada imagen, en cada gesto... Y al final del día, al cerrar los ojos cerraremos también ese trazo, dedicando la noche para afilar el lápiz; permitiéndonos así comenzar el nuevo día con una incipiente forma completamente nueva y diferente; colmada de retos y oportunidades.
Cerremos pues los círculos, colocando fuertes candados en aquellos que hagan daño, dejando que se pierdan en la eternidad del olvido, para no volver a entrar en ellos; arribando así a las nuevas figuras con la mente clara, el alma intacta, y el espíritu libre.

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