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viernes, 8 de enero de 2010

BUSCANDO INSPIRACIÓN

He visto bastantes programas y películas en los cuales aparece algún escritor; quien para curar su "sequía inspiracional" decide irse a un retiro voluntario en lo profundo de algún bosque, una playa o un campo solitario.
Nunca me pareció una buena idea. La inspiración, por lo que he podido ver, entender y vivir, se toma precisamente de lo que hay alrededor: la gente, la calle, las tiendas... los medios de comunicación, y hasta la rutina de la vida diaria y los problemas cotidianos son una fuente inagotable de inspiración. Nos alimentamos de lo que nos rodea; por lo tanto, si lo que nos rodea es el silencio, la tranquilidad, la soledad y la monotonía del reloj, la fuente se seca.
El aislarse de la gente, del ruido, de la sociedad y del mundo real, nos aísla de nosotros mismos; y caemos en un círculo vicioso que empieza con la falacia del "tengo que estar solo, aisaldo y tranquilo para inspirarme" y termina con el desengaño de tener la mente en blanco.
El aislamiento solamente conduce, en la mayoría de los casos, a concentrarse en uno mismo. A encontrarse mas defectos que virtudes, y puede desembocar incluso en un absurdo cuadro depresivo y un trastorno de ansiedad muy difícil de curar. Y digo "absurdo" porque la depresión llega a ser auto inducida con pleno conocimiento de causa, bajo el incoherente argumento de la búsqueda de inspiración.
Dijo Sherlock Holmes, en una de sus tantas aventuras, que el mundo está lleno de cosas evidentes en las que nadie se fija ni por casualidad. El caudal incesante de creatividad lo tenemos al alcance de la mano. En el mundo que nos rodea. Por más cruel y bajo que sea, siempre encontramos una buena historia, un argumento interesante o un artículo certero escondido en la diversidad de las situaciones cotidianas.
Los viajes por carretera, por ejemplo siempre son enriquecedores, tanto para reforzar los lazos afectivos de quienes viajan juntos, como para llenarse y regodearse de nuevas experiencias, conocimientos y aventuras que pueden ser tema, después, de alguna historia interesante. (Y fue precisamente en uno de esos viajes, de donde tomé la inspiración para el argumento del cuento "Zona de Riesgo"; el cual se encuentra en el blog del Sentimiento Creativo. )

El vivir intensamente, el inspirarse día con día, no necesariamente está en la pacífica soledad de un campo florido...ni en la adrenalina de lanzarse cada semana en un paracaídas. La plenitud de la vida se encuentra precisamente en esos pequeños detalles que son tan evidentes y en los que nunca nos fijamos: En la señora que discute con la cajera del súper por no respetarle un precio, en la carcajada del niño cuando ve una película graciosa; y hasta en el oficial de tránsito aprovechado y sinvergüenza que nos pone una multa por "estornudar dentro del auto"...

Tomando sorbos pequeños de nuestro entorno es como se llena la fuente de inspiración. Y después, cuando empiece a desbordar, se nos ocurrirá desde un poema para el ser amado o un cuento para nuestro blog, hasta el más elaborado y entrincado guión cinematográfico.

Ya lo decían nuestros abuelitos: "De gotita en gotita se llena el cantarito".

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