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domingo, 29 de junio de 2008

¿...Y QUÉ PASARÍA...?

¿Qué pasaría si un día descubres a tu pequeña rayando la pared; pero esta vez en lugar de reprenderla, le pides que te comparta un lápiz de color para dibujar tú también?
¿Qué si uno de estos días, tu niño toma la manguera y se moja, pero en vez de correr a ponerle ropa seca y reprocharle, te mojas junto con él?
¿Y si uno de esos días pesados de escuela tus hijos te pidieran tomar el postre antes de la comida; y lejos de negárselos, tomas uno tu también?
¿Se caería el mundo en pedazos, quizás, si de repente se quedan una hora mas tarde despiertos en la noche, solo para compartir las palomitas y una linda película contigo?
Quizás no tengamos tiempo de hacernos éstas y tantas otras preguntas; pero nuestros hijos, seguro que alguna vez lo piensan.

¿Que pasaría?... la verdad...nada. Lo único que podría pasar es que volvamos a ser niños, que recordemos aquel cosquilleo en el estómago y esa emoción especial de hacer alguna travesura.
¿Que pasaría?...que por un momento nos volveríamos menos padres y mas amigos de nuestros niños.
¿Que pasaría?...que tal vez nos diéramos cuenta de lo pequeño y a la vez enorme que puede resultar el mundo al lado de ellos.
Pasarían muchas cosas, y a la vez ninguna.
Pasaría que nos importaría mucho mas escuchar la carcajada sincera de un pequeño que tener la pared reluciente. Nos gustaría sobremanera verlos felices, concentrados en la trama de un programa y llenándose de palomitas, en lugar de contemplar su sueño tranquilo y sereno; y disfrutaríamos sin duda, el dulce sabor de un delicioso postre, más dulce aún en compañía de los hijos.
¿Que pasaría si nos diéramos cuenta de que un simple limpiador concentrado puede volver a dejar las paredes deslumbrantes; pero no puedes volver a dejar sin mancha alguna la confianza de un niño después de un golpe o un regaño por demás severo?
Es imposible volvernos niños a diario. Es imposible permitirles hacer lo que se les antoje. La disciplina es necesaria y hasta cierto punto indispensable. Sin embargo; ¿ha de ser siempre así?...permitirnos un día, un momento, un instante tan solo para dejar de ser sus padres y convertirnos en sus mejores amigos...¿sería tan malo?....

No; el mundo no se acabaría. La vida seguiría su curso y el destino trabajaría igual. Entonces...¿qué podría pasar?...
Quizás lo peor que podría suceder es que nos gustara. Que nos fascinara tanto ser niños de nuevo, que nos emocionara más de lo debido el reír junto con ellos. Tal vez por eso los papás no nos permitamos entrar mucho a ese mundo infantil. No querríamos salir nunca de ahí..

...¿Y si lo intentamos una vez...una sola vez?...

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