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viernes, 16 de noviembre de 2007

FÁBRICAS DE ÉXITO

Durante la recepción de una boda, uno de los invitados se acerca a la novia, y después de felicitarla y desearle lo mejor, le pregunta: "¿Y para cuándo el primer hijo?"...La novia, sorprendida solo atina a contestar que por el momento quiere disfrutar la recepción de su boda y le agradece al invitado sus buenos deseos. El invitado no se rinde: "Nada mas no se vayan a tardar mucho ¿eh?"... La novia sonríe amablemente y se vuelve a atender a los demás amigos y familiares.
Aunque Ud. no lo crea, o aunque se nos haga algo de lo más normal, éste es un caso de la vida real.
Desde los principios de la Humanidad, se ha visto a la mujer como una "fábrica" de vidas humanas; y en el mejor de los casos, como un ser especial por tener el don de concebir. Desafortunadamente, el tema de la concepción se ha venido desacreditando con el correr de los tiempos.
Muchos hombres, aún en nuestros días, ven a la mujer no como su compañera de vida, no como su musa y su inspiración, no como su mano derecha para luchar juntos por un mejor porvenir; sino como un medio para lograr un fin: la realización, la cúspide y cristalización de todos los anhelos; la prueba de su "hombría" y de su éxito como seres humanos....tener un hijo.
Aunque nos parezca extraño, en éstas épocas modernas, en la era de la información está todavía generalizado el concepto de "realización". Las personas piensan que si una mujer en edad adulta no es casada, o no está llena de hijos, es sinónimo de ser fracasada, amargada o con alguna deficiencia mental. Aquí es donde entra la lógica tergiversada con la que muchos de nosotros crecemos o que algunos otros utilizan para pensar: "Si la mujer tiene la capacidad fisiológica para concebir, tiene, por ende, la misma capacidad mental y emocional para dicho fin"
El ser mujer es toda una gama de sentimientos, emociones y pensamientos; pero no todas somos iguales, ni sentimos igual ni pensamos igual. El tener un hijo puede ser para algunas la culminación de todas sus metas, mientras que para otras, la realización está en tener una exitosa carrera o un matrimonio armonioso y estable.
Los hijos no son un trofeo, ni se tienen para demostrar nada. Cuántas veces hemos escuchado al "compadre" presumir: "Mire nomás, varoncito y a la primera, ¿cómo la ve?", mientras muestra orgulloso al recién nacido heredero. Sin embargo, habría que ver si todo ese orgullo, presunción y "hombría" no se ha diluido después de unos días entre el llanto del bebé, los cólicos, los biberones y los cambios de pañal. El clásico machista es muy bueno para presumir su "trofeo", pero malísimo para responsabilizarse, formarlo y educarlo. "Ya me voy con mis amigos porque no soporto a ese niño, haz que se calle, ¿no?" y "Yo nomás me encargo de hacerlos y mantenerlos, de cuidarlo y educarlo se encarga mi vieja... pa eso son viejas, ¿qué no?" son frases muy comunes que solemos escuchar en una persona con tintes machistas.
Hay muchos ámbitos en los cuales se desarrolla y realiza el ser humano: laboral, profesional, individual, afectivo, y la lista sigue... habrá quienes busquen la paternidad para sentirse realizados; pero definitivamente hay personas (hombres y mujeres) que quizás prefieran esperar, o que tal vez no sientan esa necesidad imperiosa de tener un hijo y sin embargo estén felices con la vida que llevan.
Las mujeres no somos sólo una fábrica de niños; tenemos mucho más que dar, qué enseñar y qué aprender, y no es justo que se juzgue y se condene duramente a las que antepongan su realización individual o profesional a convertirse en madres. En muchas ocasiones se nos presiona para ser mamás, y cuando estamos en estado gestante se nos niega el derecho a trabajar, se nos obliga a aceptar contratos por demás degradantes e injustos y muchas veces hasta se nos niega la debida atención médica. ¿Para qué entonces tanto interés, tanta crítica y tanta presión?.
El hecho de que una mujer sea físicamente apta para concebir, no la encadena ni la condena a la OBLIGACIÓN de hacerlo. ¿Qué más da si una mujer pasa de los 30 años y no tiene hijos? ¿Qué tiene de malo, extraño o novedoso que una pareja con más de tres años de casados aún no tengan más familia? Cuando estamos en el camino de alcanzar una meta, sea cual sea; cuando nos sentimos satisfechos con lo que hacemos o con nuestra forma de vida es cuando realmente nos estamos realizando como seres humanos. Los hijos son una responsabilidad compartida y la decisión de tenerlos debe tomarse con la misma responsabilidad y convicción.
De manera que, hemos de sentirnos realizados cuando en nuestra existencia haya armonía, estabilidad, y una serie de pequeños grandes logros; con los cuales se va construyendo la gran obra de nosotros mismos.

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