Creative Commons License Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes, 20 de agosto de 2007

DE CASUALIDADES Y CAUSALIDADES

¿Cuántas veces hemos oído y dicho las consabidas palabritas "qué mala suerte tengo"? Me parece que si una persona durante su vida no dice una frase como esta por lo menos un millón de veces, entonces no la dice ni una sola.

La "mala suerte" como tal, no existe; es solo un concepto ambiguo que sirve para denominar cierta serie de causalidades (que no casualidades), las cuales van desencadenando eventos no muy gratos y una serie de infortunios.

Aunque la mayoría de las veces pudiera parecer que la mala suerte es un castigo divino, una mala jugada del destino o alguna especie de magia negra que nos cubre, la realidad es otra muy distinta. Con esto no estoy asegurando que la casualidad no exista; definitivamente este mundo no puede verse como blanco o negro, de manera que en el universo existen aún muchas cosas que escapan al entendimiento humano, como los llamados "milagros", los cuales está en cada uno de nosotros si creemos en ello o no.

Lo que sí es verdad es que la mala suerte por lo general es la consecuencia de algún descuido, por ejemplo. Los descuidos suelen ser fatales en la vida cotidiana, puesto que uno solo de estos, por pequeño que sea, puede desembocar en una verdadera catástrofe. Un claro ejemplo sería si un día se nos olvida ponerle gasolina al automóvil. De pronto nos encontramos con que el auto no enciende, de manera que hay que tomar nuestras cosas, y caminar para tomar un taxi o un autobús; el chofer del taxi se pierde, o el camión se retrasa y nosotros perdemos casi media hora, para que encima, tengamos que pagar lo del taxímetro. Llegamos tarde al trabajo, tensos y malhumorados, el jefe nos reprocha nuestra tardanza, y de ahí se vienen una serie de muy malas consecuencias. Al final del día, cansados, fastidiados, y molestos, aún hay que ir a una gasolinera a llenar un recipiente para que al siguiente día podamos utilizar el automóvil. Y mientras caminamos de regreso a casa con el bote lleno de gasolina, pensamos para nuestros adentros "pero qué mala suerte he tenido este día"; cuando la realidad es que todo lo que nos pasó se derivó de un descuido personal: el no pasar a cargar gasolina. Y es que a menudo nos agrada pensar que no somos responsables de las cosas (sobretodo de las malas); Solemos tratar de engañar a nuestro consciente y subconsciente con cuarzos, amuletos o perfumes que atraigan la fortuna. Nos sentimos más cómodos pensando que existen situaciones que nos rebasan y que van mas allá de nuestro control. Esto es verdad a medias. En efecto hay ocasiones en que algún evento se desborda y entonces llega un momento en que ya no lo podemos controlar. Sin embargo, habría que escarbar un poco más atrás, para saber el origen de dicha situación; pues la mayoría de las veces se trata de algo que se pudo evitar o detener en un momento dado.

Quizás nos preguntemos de qué nos sirve repasar el pasado para saber la causa de una mala racha. Pues sirve, y bastante, si no deseamos volver a pasar por lo mismo. En el caso del ejemplo anterior, podremos estar seguros de que si entendemos que el pésimo día que tuvimos fue la consecuencia de un descuido, en el futuro lo pensaremos dos veces antes de pasar de largo la gasolinera con el tanque casi vacío. El aceptar nuestras responsabilidades y ejercer control sobre las consecuencias de nuestros actos, siempre nos hará mejores personas, más conscientes y con la mente más abierta y alerta para lidiar con la "mala suerte" que por cierto, nunca suele presentarse sola, sino como una manifestación masiva de pequeñas (o grandes) desgracias.

Definitivamente hay problemas que parecen surgir de la nada y muchas situaciones cuyo origen podría ser inexplicable. Pero estos son los menos, y tal vez si buscáramos a profundidad, encontraríamos alguna causa perfectamente demostrable. Lo malo, es que no siempre tenemos el tiempo ni mucho menos las ganas de buscar un origen, sino más bien lo que existe es la urgencia de resolver el problema que nos agobia en ese momento. ¿Mala suerte? ¿Casualidad? ¿Causalidad? ¿O quizás solamente un minuto de irresponsabilidad? cada uno decidimos verlo en distintas perspectivas; pero todos deberíamos quizás regresar a donde comenzó todo, no para volver a pasar por ahí, sino para poner una pequeña marca que nos alerte a evitar ese camino en el futuro, y podemos estar seguros que hacer esto es mucho más efectivo que cualquier amuleto o conjuro para alejar la mala suerte.

No hay comentarios.: