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martes, 20 de marzo de 2007

MENTALIDAD RADICALMENTE ABIERTA

Desde que nacemos hasta el final de nuestros días, crecemos y nos desarrollamos dentro de una sociedad, la cual marca las pautas a seguir para convivir en paz y en armonía...por lo menos este es el ideal que se persigue, sin embargo, existe un viejo refrán que dice: "nadie como la familia para sacarte de un apuro o para terminar de hundirte"; el cual también es aplicable a cualquier grupo social en el cual nos desenvolvamos.
La verdad es que las normas sociales son bastante ambiguas, y en muchas ocasiones pesan más las reglas no escritas que las establecidad legalmente.
Es esta misma sociedad la que nos marca el patrón de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, y hasta lo "normal" y lo "anormal". Crecemos pensando por ejemplo que ser heterosexual es "lo normal" y que la homosexualidad es sinónimo de una conducta desviada; ¿por qué esta postura tan radical? porque desde los principios de la civilización, las reglas sociales así nos lo han dictado; se escriben libros que abordan este tipo de cuestiones; "manuales" de lo que se debe y no se debe hacer, algunos con tintes ideológicos o religiosos; otros con apuntes metafísicos y bases psicológicas, los cuales se encuentran al alcance de la mayoría de las personas, quienes los leen y deciden, en base a diversos factores, si hacen suyo el pensamiento allí ilustrado.
Lo cierto es que lo correcto y lo incorrecto, lo "normal" y lo "anormal" son conceptos relativos que cada quien toma e interpreta de acuerdo a su desarrollo, educación y entorno en el cual se desenvuelve.
Lo que en mi opinión se convierte en una mentalidad "cerrada" y en un "suicidio mental y emocional" por decirlo de alguna manera, es que se crea ciegamente en algo, solo porque se leyó en un libro, llámese biblia, corán, o las historietas de la familia burrón. Pienso que para hacerse de una opinión válida y convincente sobre todo para uno mismo, habría que buscar información de varias fuentes basándose incluso, en la experiencia y las vivencias propias y en todos los medios posibles para lograr así una percepción mas amplia y coherente de determinado tema; sin dejar de lado el beneficio de la duda de interpretaciones alternas, afines o contrarias a la nuestra; puesto que existen pocas cosas más perjudiciales que la creencia errónea de que "si no estás conmigo, es porque estás contra mí, o porque eres un completo idiota". Este tipo de suposiciones no hacen más que fomentar la autoignorancia y la incapacidad de convivir con respetables personas de enorme validez moral y mental, pero con opiniones diferentes a la nuestra.
Nada nos enseña más que la experiencia y la práctica. Ni el mejor y más completo manual de comportamiento o de ideologías nos puede dar lo que nos da nuestro entorno real.
¿Por que no se discuten en las mesas de debate temas como el matrimonio, los hijos, la familia establecida, la virginidad intocable, etc? porque estos temas se consideran por la sociedad en general como "normales", por lo tanto no requieren mayor atencion... aqui habría que preguntarse, si es verdad que no requieren atención.... ¿segun quien?... ¿los medios?... ¿las iglesias?... ¿el gobierno?... ¿las escuelas?... ¿las familias?.... ¿o nosotros mismos?
En conclusión: si se va a adoptar una postura radical, se necesita, por lo menos saber y entender por qué y en qué dicha postura nos favorece, y fortalecerla con información suficiente y abundante, con vivencias y experiencias propias, y no de terceras personas basados en textos o costumbres "externas" sobre dicho tema.
El tener y mantener la mente abierta es una costumbre que muy poca gente sigue; el ser "radicalmente abierto" nos brinda la oportunidad de aprender sobre infinidad de temas; así como de ampliar nuestra percepción del mundo real, de su diversidad y todas sus dimensiones.


**Agradecimiento especial a Juan Fco Villalobos la asesoría prestada para la creación de esta entrada.

jueves, 8 de marzo de 2007

EL HARAKIRI ANUAL

Durante siglos la mujer ha sido desplazada, humillada, sobajada, discriminada y un montón de etcéteras más. La llamada "revolución femenina" trajo consigo importantes beneficios y avances tanto en lo laboral como en lo personal y social. Sin embargo, aún en pleno siglo 21, solitas nos hacemos harakiri.
El dia internacional de la mujer es, a mi parecer, la prueba mas grande y feaciente de la auto-discriminación femenina. Si tanto buscamos la igualdad, me pregunto yo por qué entonces no hay un día internacional del hombre. Digo, si se trata de equidad de derechos y obligaciones, debería de haber uno; despues de todo, muchos de ellos también tienen su corazoncito, también hacen cosas importantes, también salen a partirse el alma día a día; de manera que, si de derechos se trata, existe el día del niño, de la mujer, y hasta el día del orgullo gay, pero aún no se establece el día internacional (o por lo menos local) del hombre.
A mi parecer, es absurdo tener un día de la mujer, y para colmo, internacional. ¿Por que? simplemente porque marca una diferencia abismal, crea una división visible y poderosa, cuando lo que se necesita es lograr una comunión entre ambos sexos. Si pensábamos que el sexo débil no existía, el 8 de marzo rechaza totalmente esta teoría: las féminas somos el sexo débil, tan débil que para hacernos fuertes necesitamos tener un día en el cual se nos reconozca INTERNACIONALMENTE.
Para crear puentes de comunicación, igualdad de género, la comunión y la armonía entre ambos sexos, entonces sería necesario que el 8 de marzo pasara desapercibido como cualquier otro día en el calendario. En mi opinión, las mujeres no buscamos competir con los hombres ni ser "reconocidas" por ellos, sino simplemente que se nos respete y se nos concedan los mismos derechos y obligaciones para luchar JUNTO CON ELLOS a construir un lugar mejor para vivir. El que tanto hombres como mujeres podamos hacer uso por igual de los recursos económicos, sociales y culturales se obtiene con educación, comunicación y trabajo. Jamás se consigue con "atajos" como tener un dia especial para un solo género; con esto no se logra que un marido golpeador deje de lastimar a su esposa; no evita que un gerente discrimine a una empleada por estar embarazada o que las mejores plazas en las empresas se las den a los hombres, aunque algunas veces sean menos capaces.

El día internacional de la mujer es como hacer trampa en un juego, como tomar un camino mas corto en una carrera, como construir un muro insalvable o un pedestal enorme fuera del alcance del sexo masculino; separa los "mundos" de ambos géneros.
Si lo que necesitamos y por lo que luchamos es igualdad, cada año, el 8 de marzo, se da un paso para atrás.

Felicidades a todas las mujeres del mundo: la buena noticia es que contamos con un día internacional para nosotras solitas, para que se nos reconozca; la mala, que gracias a esto y a algunas otras cosas, aún seguimos siendo el sexo débil.

viernes, 2 de marzo de 2007

DISCRIMINADAS CONSENTIDAS

Hace algún tiempo, una joven madre de familia amiga mía me comentaba orgullosa acerca de lo bien que iba su pequeña hija en la escuela. Sus calificaciones eran inmejorables y su comportamiento no podría ser mejor. Sabía ella por supuesto, que de no ser así se haría merecedora de un castigo ejemplar con un cinturón o cualquier cosa que se le pareciera. "La letra con sangre entra" pensaba mientras la escuchaba hablar. Me comentó esta amiga mía que le exigía a su hija un buen desempeño académico porque cuando estuviera grande tenía que aprender a defenderse y a valerse por sí misma; aunque por otro lado, no todo era exigencia, sus padres la consentían hasta donde podían, aún más que a los hijos varones, puesto que, según sus palabras, quien sabe qué clase de marido le irá a tocar, y si las van a mantener "como Dios manda".
Encontré aquí una gran contradicción, por un lado, el mensaje que se le da a la hija es: "esfuerzate ahora para que el dia de mañana te valgas por tí misma"; pero por otra parte recibe un mensaje totalemnte opuesto: "te consiento porque COMO ERES MUJER, estás condenada a ser sobajada y mantenida y no se sabe si quien elijas por marido te salga cumplidor". Por desgracia estos mensajes también son enviados a los hijos varones, y generalmente, tanto hombres como mujeres entienden mejor el segundo.
Desafortunadamente la mayoría de las mujeres crecemos bajo esta ambigüedad de conceptos, y lo peor es que nos acostumbramos a que es lo correcto y lo normal, cuando lo ideal sería que se nos hiciera comprender que estamos en igualdad de circunstancias con los hombres y que no tenemos por qué esperar a que se nos mantenga cuando tenemos las armas y las herramientas para sobresalir por nosotras mismas.
He visto cantidad incontable de luchas, reclamos, manifestaciones, a favor de la mujer, en contra del machismo; pero esta lucha jamás será fructífera si seguimos educando a nuestras hijas para ser la "esposa de...", y peor aún, si por un lado les decimos que deben ser autosuficientes, y por otro les inculcamos la cultura de la subordinación.
La discriminación a la mujer existe simple y sencillamente porque así lo permitimos las mujeres, la alimentamos día a día, en la formación que damos; de día somos grandes y fuertes luchadoras feministas-sociales, y en la noche nos dedicamos a consentir más a las hijas porque "quien sabe si tendrá la capacidad de elegir correctamente a quien la ha de mantener."

La discriminación empieza por casa, cuando no valoramos ni confiamos en la capacidad de nuestras hijas, ya sean grandes o pequeñas; y en lugar de alimentar su fortaleza, seguridad y deseo de superación, las subestimamos consintiéndolas hasta el extremo, o todo lo contrario, exigiendoles que atiendan a los hermanos.

Me preguntaba yo si esta joven mamá habría probado indagar los motivos por los cuales su niña a veces no ponía empeño en el estudio; si hablara con ella para conocer si tenía algún problema o quizás la explicación del maestro no le era suficiente. Tal vez si se comunicara con ella en lugar de aplicar severos correctivos que a la larga podría acarrear problemas de rebeldía o aversión por el estudio, se llevaría una gran sorpresa.

Cada quien, como padres, somos responsables por la educación de nuestros hijos, pero no hay que olvidar que estos hijos forman y formarán parte de una sociedad en la cual su comportamiento y carácter afectará positiva o negativamente a su entorno y a las personas que se encuentren a su alrededor.
Forjar mejores ciudadanos del mundo, con metas claras, criterio amplio y reponsabilidad, ayudará a que la mujer sea valorada por sus logros y no por ser "la esposa de..." o "la madre de..."
Ojalá algún día aprendamos que la comunicación y el respeto a nuestros hijos son la base y el principio para una mejor sociedad.