Creative Commons License Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

martes, 6 de febrero de 2007

ENCONTRANDO LA FUERZA INTERIOR

Existen situaciones en la vida que nos obligan a ser mas fuertes de lo que creemos, demostramos, o pensamos ser. Y es que la fortaleza es una de esas cualidades que a menudo se esconde en lo mas profundo del ser; y sucede que entre los miles de defectos, cualidades y alguna que otra virtud, la fuerza interior no es algo que se pueda encontrar a simple vista.
Demostramos la fortaleza que tenemos día a día, al enfrentar situaciones de estrés, de riesgo o simplemente soportando un terrible dolor de cabeza con una sonrisa. Muchas personas no ven estas circunstancias como una demostración de firmeza; es tan cotidiano que pasa desapercibido. No es así si tomamos la vida con sus ires y venires como una guerra en la cual se libran diversas batallas, quizás pequeñas, o tal vez grandes peleas, y en ambos casos, a veces se gana y otras se pierde; y el sabor de la derrota es, sin duda, un aliciente para disfrutar sin límites las mieles de la victoria de alguna de estas batallas, por pequeña que sea.
En cualquier caso, la fortaleza es algo que todos tenemos, algunos más escondida que otros, pero todos traemos de nacimiento nuestra buena dotación de valentía y capacidad para enfrentar los miedos.
Como en el caso de la autoestima, la fuerza interna no se consigue de un día para otro, ni mirándose horas al espejo tratando de encontrarla en la profundidad de la mirada; mas bien es algo que se construye a base de estímulos externos, ya sea inducidos voluntariamente por nosotros mismos, o por terceras personas, o simplemente por la inercia de alguna situación difícil a la que llegamos a enfrentarnos no por decisión propia, sino porque diversas circunstancias nos llevaron hasta ahí. Este tercer caso de estímulos externos son los más comunes en el proceso del descubrimiento de la fortaleza; y por lo general suele presentarse en forma de algún problema fuerte de salud, de alguna defunción cercana o de una situación económica desfavorable. Pero en cualquiera de estas situaciones, lo importante es saber mantener la calma y tratar de pensar con lucidez, apoyarnos en lo que mas creemos o en quien mas confiamos, y sobre todo, jamás olvidar que una de las maneras más comunes en las que se suele presentar la fuerza interior es reconociendo que necesitamos ayuda externa, y aún más, cuando nos atrevemos a solicitarla.
En el momento mismo en que nos demos cuenta de lo fuertes que podemos llegar a ser, la reacción siempre es igual: o nos espantamos de la enorme capacidad que jamás creímos tener para enfrentar nuestros miedos, o la tomamos de frente para canalizarla a nuestro favor; lo cual siempre nos llevará, inevitablemente, a una pequeña gran victoria cotidiana, que se volverá tan común, como para no darnos cuenta de las batallas que libramos (y que ganamos, gracias a nuestra entereza) día a día. Y es en este punto en el cual regresamos a donde empezamos; la fortaleza nuevamente pasa desapercibida perdida entre virtudes, defectos, cualidades y roles desempeñados a lo largo del día; hasta que, uno de esos días, se nos presente otra situación difícil que nos obligue a mirar hacia adentro y encontrarnos de nuevo con nuestro "escudo protector", y ese día nuevamente, nos iremos a la cama quizás con una sonrisa en el rostro pensando en lo fuertes y capaces que somos; y dormiremos pensando en la miel de la victoria de la siguente batalla.
¿Que si se convierte en un círculo, tal vez vicioso, el encontrar y buscar la fuerza interior?...sí, tal vez...pero qué es el andar por esta vida sino una inmensa "rueda de la fortuna"?...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)