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miércoles, 3 de enero de 2007

SUTILMENTE EXPLOTADOS

¿Cuántas veces hemos oído hablar de la explotación infantil? Se habla de este tema hasta el hartazgo. Lo vemos en programas humanitarios de televisión, programas de radio, artículos, etc. Sin embargo, hay una clase de explotación infantil de la que casi no se habla: la que se da en el hogar.
Por este tema entendemos a los niños sin hogar, o cuyos "malvados y diabólicos" padres los mandan a trabajar a la calle para que contribuyan con el gasto familiar. Pero desafortunadamente no nos damos cuenta muchas veces que la explotación a menudo se da en el hogar mismo, dentro del núcleo familiar, y viene de padres que se
dicen "responsables" y que, en muchas ocasiones, presumen de la educación que le dan a sus pequeños.
Este tipo de "abuso silencioso" o sutil es, desafortunadamente muy
frecuente en nuestro país. En algunas familias, ambos padres trabajan, y mientras se encuentran ausentes, son los hijos quienes se tienen que encargar de las labores del hogar. Nada tiene de extraño, es cierto; puesto que a los hijos hay que enseñarles a ser responsables y a ayudar con las labores de la casa. Sin embargo, si quien se encarga de estas tareas es un menor, digamos, de 10 u 11 años, las cosas se
complican. Y se complican porque no solo se les encarga que tiendan su cama, o que se sirvan su comida; sino que se les entrega absolutamente todo el trabajo de la casa desde barrer, trapear, lavar, y en algunos casos hasta cocinar y atender y cuidar a algún hermano o hermana menor. Peor aún cuando los padres regresan de trabajar y desquitan el hastío del día regañando, incluso hasta con insultos, al pequeño si no les gustó cómo hizo sus "tareas"; porque, por supuesto se exige respeto hacia sus padres, pero en muchas ocasiones, ese respeto no es recíproco de padres a hijos.
Definitivamente la sobrecarga de trabajo para el niño es dañina, y aún mas cuando tiene que cumplir con estos deberes y al mismo tiempo aplicarse para sacar buenas calificaciones en la escuela; ya que si no es así, regaño y castigo seguro.
Y son estos mismos padres, que descargan en un niño o niña toda la responsabilidad de las tareas de la casa, la escuela, y el cuidado de los hijos mas pequeños, los mismos que se asombran y se dan golpes de pecho, y casi hasta rompen en llanto cuando ven por televisión o se enteran por algún medio de un caso de explotación infantil.
¿Por qué pasa esto? simplemente porque no nos damos cuenta de que la explotación empieza en el hogar; la educación y la responsabilidad no se inculcan a golpes ni tratando a los niños como si fueran adultos pequeños. Si las estadísticas mostraran cada casa, cada familia que explota a sus hijos de esta manera sutil y silenciosa, seguro que las cifras serían por demás alarmantes.
Los niños no están preparados para pensar, decidir, reaccionar, interpretar o trabajar como un adulto. Son niños, su "trabajo" debe ser estudiar, jugar, interactuar, socializar, divertirse, COOPERAR en el hogar y obedecer y respetar a sus padres; y por otro lado, la función de un padre o una madre debe ser educar, con paciencia, amor y responsabilidad; respetar a los niños, y tratarlos como lo que son, no como una persona mayor. Si un ama de casa se queja por el exceso de trabajo en el hogar, pensemos que para un niño significa un esfuerzo doble.
Deleguemos tareas, con responsabilidad y ayudemos a nuestros hijos a ser mejores seres humanos, respetando, ante todo, la etapa en la que se encuentran. Cada etapa de la vida es hermosa y única, y debe vivirse como se debe y al máximo; siempre con responsabilidad y respeto por los demás; y si esos "demás" son niños, con mucha mayor razón.
La niñez es el pilar de las etapas siguientes en la vida; tratemos de no contaminarlas, ni siquiera de manera "sutil".

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