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jueves, 20 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD Y MEJOR AÑO NUEVO!!

Existe algunas cosas que jamás debemos perder en estas fechas; y de ser posible, durante todo el año: la risa y el buen humor. El reír un poco, aunque sea enmedio de la incertidumbre, el alto costo de la vida o de los prblemas que lleguemos a enfrentar siempre ayuda a mantener sanos el corazón, la mente y el espíritu.
Dar y recibir buenas dosis de humor nunca está de más; es gratis, se disfruta en el momento y se atesora por siempre.
En estas fechas, quiero externar mi más grande amor, mi profundo agradecimiento y mis mejores deseos para mi familia y amigos; haciendo una oración personal por cada uno de mis seres queridos pos tí que visitas mis blogs y me ayudas a ser mejor persona, a hacer un mejor trabajo y a soñar un poquito más allá de lo que me hubiera atrevido hace algunos años.

A todos, gracias y muy felices fiestas. Un año nuevo lleno de bendiciones, éxitos y sueños realizados, asi como otros tantos por realizar.

Dejo posteado, como regalo de fin de año, estos videos de Les Luthiers; genios humoristas e incansables músicos creativos; cuyos recitales son una bocanada de aire fresco, entre tanta vulgaridad, discriminación y faltas de respeto que ahora llaman "programas humorísticos".

La mejor de las Navidades y muy feliz año nuevo de parte de el Diario de la Vida Real.



BUEN HUMOR PARA FIN DE AÑO

Les Luthiers son sinónimo de risa sincera y de alegría armónica. Ojalá muchos de los que hoy se dicen "comediantes" fueran la centésima parte de lo que son estos Señores (así, con mayúsculas). Aquí una probadita para les aprendan algo todos los Ortiz de Pinedo, los Eugenio Derbez, y tantos otros que abundan por ahí; incluyendo un tal "chespirito", quien se siente dueño de una inspiración privilegiada y un talento musical inalcanzable, presumiendo su mayor éxito: "qué bonita vecindad..."



viernes, 7 de diciembre de 2007

APRENDIENDO A VOLAR

Hace aproximadamente un año tenía la cabeza llena de pensamientos, ideas, opiniones y alguna que otra tontería. Todo se iba acumulando poco a poco y al no saber que hacer con tanta información empecé a pensar en escribir...¿un libro?... me gustaría, pero no dispongo jamás del tiempo, la concentración, el ambiente y la disciplina necesaria para tan colosal e importante tarea.
Mi muy querido y amado Lotus, me sugirió: "¿Por qué no escribes un blog?"...la idea me pareció en principio buena, pero a la vez un tanto difícil. El tocar diversos temas y actualizarlo con frecuencia...no sé, tal vez mi cerebro no daba para tanto. Ante la insistencia de Lotus, me animé a publicar la primera entrada en el blog que decidí llamar "Diario de la Vida Real". Fue así como un lunes 27 de noviembre de 2006 quedó listo el artículo "Los Maravillosos Quince".
Aún un tanto insegura, decidí publicar otros escritos que ya tenía de tiempo atrás; y otros que se me iban ocurriendo sobre la marcha. Por fin, un trece de diciembre, ya "encarrerada", abrí otro blog: el "Rincón Sentimental". Para mí, tanto el blog de Realistas SA, como el del Sentimiento Creativo son logros personales; pequeños, quizás, pero a la vez muy grandes; pues de granito en granito se llena una playa.
Poco a poco le fui metiendo mas cosas: aprendí cómo se insertan códigos, imágenes, videos y tuve oportunidad de practicar un poco la manipulación y el diseño de imágenes. Finalmente después de un año, heme aquí, con muchas ideas más en la cabeza, pero un lugarcito especial, y otro un tanto mágico y fuera de serie en donde puedo plasmar las cosas que suceden en la vida y las que pasan en un mundo irreal.

Y tal vez lo que jamás me imaginé es la respuesta: personas de diversos países, al otro lado del mundo, quizás, se toman la molestia y el tiempo de leer lo que posteo; ya sea artículos o cuentos. Y muchas de estas personas se toman aún la mayor atención de comentarme, ya sea por medio del blog, del cbox o del correo, las diversas opiniones que les genera lo que aquí se escribe. Observaciones buenas o malas...felicitaciones o señalamientos, todo me sirve para ir mejorando día con día; y alimenta el espíritu, las ganas de vivir, y la imaginación para continuar con esta aventura en la que me enfrasqué hace ya un año atrás.


¿Qué fue lo que pasó?...sencillo y a la vez complejo: a menudo sabemos, pensamos, opinamos; sin embargo, no estamos seguros de que aquello en lo que a veces divagamos sea bueno o importante. La seguridad en nosotros mismos, en las propias capacidades con frecuencia se encuentra perdida entre tanto trabajo, frustraciones, complejos y demás sentimientos un tanto negativos que solemos poner por encima de todo lo demás.

Y en el momento en que nos decidimos a perder un poco todo ese caudal de inseguridades, para sacar a flote nuestras más profundas virtudes, hasta nos sentimos como si fuéramos otra persona. Hay gente que incluso camina más erguida, con la mirada al frente y un gesto triunfador en el rostro.


No es algo fácil lograr apagar un poco el interruptor de los complejos para encender la luz brillante de la seguridad y los logros; y la mayoría de las veces esto no se logra de forma unitaria. Siempre es necesario un empujoncito que nos ayude a lanzarnos de lleno a explotar nuestro lado positivo.
Una palabra, una frase; un simple "tu lo puedes hacer" o quizás un "confío en ti", es todo lo que se necesita para arrancar los motores, ponernos las pilas y empezar a construir un mundo interior completamente nuevo y hermoso.

Al final, ese niño frágil e inseguro que quizás alguna vez fuimos, sigue viviendo en nosotros. Y así tengamos nuestros años, vivencias y experiencias a cuestas, todos necesitamos alguna vez mirar hacia aquel pasado en donde muertos de miedo nos subíamos a una bicicleta por primera vez. Y si en aquella ocasión (como en muchas otras) nos parecía indispensable volver la vista hacia papá o mamá para que sus palabras de aliento, sus expresiones de apoyo, nos animaran a pedalear para lograr el equilibrio en las dos ruedas; ¿Por qué habría de dejar de ser necesario con el paso del tiempo el buscar nuevamente ésta fortaleza y seguridad en algún ser querido?...

Hoy, como adultos, las cosas cambian un poco. Quizás en lugar de la mirada tierna de mamá encontremos la inocencia de los ojos de nuestros hijos. Tal vez el soporte que nos brindaba papá lo encontremos ahora en el amor y el respeto de nuestra pareja; sin embargo, el concepto de fondo no cambia: "Una palabra, una frase, una palmadita en la espalda, a menudo es todo lo que se necesita para desarrollar el potencial", y yéndonos a términos más "terrenales": "Un cuerpo permanece en reposo hasta que se aplica una fuerza sobre él".

En la vida jamás dejamos de aprender. Y muchas veces, lo que aprendemos lo hacemos motivados por algo o por alguien. No perdamos la oportunidad de ser parte de hermosas transformaciones de las personas que nos rodean. Ojalá que así como recibimos tantas muestras de apoyo, de confianza, admiración y cariño, también sepamos reflejar nuestra seguridad, esperanza y empuje hacia nuestros hijos, nietos, hermanos, parejas, padres, y hasta a personas que quizás no tenemos la fortuna de conocer pero sabemos de sus capacidades.


Gracias a mis padres por enseñarme, entre otras muchas cosas, a andar en bicicleta; y a mi Lotus por ese empujoncito hacia el infinito; hacia una aventura que no tiene final y no se detendrá jamás...

viernes, 16 de noviembre de 2007

FÁBRICAS DE ÉXITO

Durante la recepción de una boda, uno de los invitados se acerca a la novia, y después de felicitarla y desearle lo mejor, le pregunta: "¿Y para cuándo el primer hijo?"...La novia, sorprendida solo atina a contestar que por el momento quiere disfrutar la recepción de su boda y le agradece al invitado sus buenos deseos. El invitado no se rinde: "Nada mas no se vayan a tardar mucho ¿eh?"... La novia sonríe amablemente y se vuelve a atender a los demás amigos y familiares.
Aunque Ud. no lo crea, o aunque se nos haga algo de lo más normal, éste es un caso de la vida real.
Desde los principios de la Humanidad, se ha visto a la mujer como una "fábrica" de vidas humanas; y en el mejor de los casos, como un ser especial por tener el don de concebir. Desafortunadamente, el tema de la concepción se ha venido desacreditando con el correr de los tiempos.
Muchos hombres, aún en nuestros días, ven a la mujer no como su compañera de vida, no como su musa y su inspiración, no como su mano derecha para luchar juntos por un mejor porvenir; sino como un medio para lograr un fin: la realización, la cúspide y cristalización de todos los anhelos; la prueba de su "hombría" y de su éxito como seres humanos....tener un hijo.
Aunque nos parezca extraño, en éstas épocas modernas, en la era de la información está todavía generalizado el concepto de "realización". Las personas piensan que si una mujer en edad adulta no es casada, o no está llena de hijos, es sinónimo de ser fracasada, amargada o con alguna deficiencia mental. Aquí es donde entra la lógica tergiversada con la que muchos de nosotros crecemos o que algunos otros utilizan para pensar: "Si la mujer tiene la capacidad fisiológica para concebir, tiene, por ende, la misma capacidad mental y emocional para dicho fin"
El ser mujer es toda una gama de sentimientos, emociones y pensamientos; pero no todas somos iguales, ni sentimos igual ni pensamos igual. El tener un hijo puede ser para algunas la culminación de todas sus metas, mientras que para otras, la realización está en tener una exitosa carrera o un matrimonio armonioso y estable.
Los hijos no son un trofeo, ni se tienen para demostrar nada. Cuántas veces hemos escuchado al "compadre" presumir: "Mire nomás, varoncito y a la primera, ¿cómo la ve?", mientras muestra orgulloso al recién nacido heredero. Sin embargo, habría que ver si todo ese orgullo, presunción y "hombría" no se ha diluido después de unos días entre el llanto del bebé, los cólicos, los biberones y los cambios de pañal. El clásico machista es muy bueno para presumir su "trofeo", pero malísimo para responsabilizarse, formarlo y educarlo. "Ya me voy con mis amigos porque no soporto a ese niño, haz que se calle, ¿no?" y "Yo nomás me encargo de hacerlos y mantenerlos, de cuidarlo y educarlo se encarga mi vieja... pa eso son viejas, ¿qué no?" son frases muy comunes que solemos escuchar en una persona con tintes machistas.
Hay muchos ámbitos en los cuales se desarrolla y realiza el ser humano: laboral, profesional, individual, afectivo, y la lista sigue... habrá quienes busquen la paternidad para sentirse realizados; pero definitivamente hay personas (hombres y mujeres) que quizás prefieran esperar, o que tal vez no sientan esa necesidad imperiosa de tener un hijo y sin embargo estén felices con la vida que llevan.
Las mujeres no somos sólo una fábrica de niños; tenemos mucho más que dar, qué enseñar y qué aprender, y no es justo que se juzgue y se condene duramente a las que antepongan su realización individual o profesional a convertirse en madres. En muchas ocasiones se nos presiona para ser mamás, y cuando estamos en estado gestante se nos niega el derecho a trabajar, se nos obliga a aceptar contratos por demás degradantes e injustos y muchas veces hasta se nos niega la debida atención médica. ¿Para qué entonces tanto interés, tanta crítica y tanta presión?.
El hecho de que una mujer sea físicamente apta para concebir, no la encadena ni la condena a la OBLIGACIÓN de hacerlo. ¿Qué más da si una mujer pasa de los 30 años y no tiene hijos? ¿Qué tiene de malo, extraño o novedoso que una pareja con más de tres años de casados aún no tengan más familia? Cuando estamos en el camino de alcanzar una meta, sea cual sea; cuando nos sentimos satisfechos con lo que hacemos o con nuestra forma de vida es cuando realmente nos estamos realizando como seres humanos. Los hijos son una responsabilidad compartida y la decisión de tenerlos debe tomarse con la misma responsabilidad y convicción.
De manera que, hemos de sentirnos realizados cuando en nuestra existencia haya armonía, estabilidad, y una serie de pequeños grandes logros; con los cuales se va construyendo la gran obra de nosotros mismos.

domingo, 4 de noviembre de 2007

VIVIENDO EN LA MATRIX

Desde que se tiene memoria han existido en nuestra sociedad terribles injusticias y problemas como secuestros, tráfico de órganos, abuso de niños y mujeres, y una larga lista que sería imposible transcribir en este espacio.
Contrariamente a este mundo real en el cual pasamos nuestros días, existen miles...millones, quizás, de personas que aún se niegan a sí mismos y al exterior el hecho de aceptar que este tipo de situaciones se dan en su propio entorno. Personas que cuando se enteran de que un niño es maltratado o incluso muere en alguna guardería que contaba con todos los permisos para operar, se sorprenden a tal grado, que no pueden creer que esto suceda. No pueden creer que un establecimiento que ostentaba todo tipo de permisos y constancias en las paredes, hubiera sido capaz de descuidar la salud y el cuidado de los niños. No les cabe en la cabeza que existan autoridades corruptas, que a cambio de una cuantiosa cifra de dinero sean capaces de otorgar toda clase de permisos: desde una guardería hasta escuelas y hospitales de muy dudosa procedencia y aún más dudosa calidad.
En momentos como estos, no halla una con quién sentir más coraje, si con la negligencia de la institución o con la persona que, visiblemente conmovida, acongojada, sorprendida e indignada, reparte a diestra y siniestra un correo electrónico a todos sus contactos diciendo cosas como "es INCREÍBLE que en nuestra sociedad pasen cosas como estas. "
Lo realmente increíble es que aún haya personas que viven en un mundo irreal. En una burbuja donde, si tienen un carrito, una casita (por más austeros que sean) y un empleo que les permita sobrevivir, ya están "del otro lado". Ya han progresado, ya son casi del primer mundo. Lo peor es que este sentimiento de "abundancia" lo transfieren hacia todo su alrededor. Si ellos están bien, todo está bien. El mundo está bien. Y son este tipo de personas quienes suelen creer completamente, incluso aplaudir y festejar cuando las autoridades o el gobierno, o quien sea, les dice que la pobreza se está erradicando; que la injusticia social prácticamente no existe; que la corrupción está en el olvido, que la crisis económica ha sido superada.
Si nos preguntábamos por qué a muchos nos disgusta que haya protestas, marchas y manifestaciones; que tachemos de "perezosos sin oficio" a la gente que levanta la voz en contra de el excesivo costo de los energéticos o de la mala calidad de los sistemas de salud, es simplemente porque no queremos ver ese lado de la moneda. No nos gusta que nos hagan ver ese mundo al cual no deseamos pertenecer: el mundo de las injusticias, de la miseria, del delito, de la impunidad y la corrupción. Y si vemos un caso de explotación infantil, de secuestros de niños para traficar con sus órganos, de mujeres discriminadas o maltratadas, simplemente hacemos una expresión de sorpresa, enviamos una cadena de correos, y seguimos con nuestras vidas, maldiciendo a aquellos que se atreven a salir a protestar.
¿Por qué tanta ignorancia? ¿Por qué nos llegan a sorprender situaciones como estas?...porque seguimos viviendo en la "Matrix"; el cual es un término derivado de la matriz femenina que se utiliza para denominar las condiciones de vida ideales y perfectas de cualquier ser humano. ¿Y por qué no nos damos cuenta del mundo que nos rodea? Muchas veces no comprendemos que somos seres sociales, y que no vale pensar en el "yo" sino en el "nosotros"; porque no nos damos cuenta del mundo real en que vivimos, hasta que un día, perdemos la mitad de dos de nuestros dedos y el sistema de salud del país más poderoso, próspero y rico del mundo nos dice que debemos elegir entre salvar uno de ellos por 60 mil dólares o el otro por 12 mil. Despertamos del sueño de un mundo perfecto en el momento en que nos damos cuenta que aquellos que protestan quizás tienen una buena razón; después de miles de asesinatos de mujeres en la frontera que aún no pueden ser resueltos. Y nos llenamos de ira cuando recibimos un correo de alguien altamente sorprendido de que haya personas capaces de traficar con niños pequeños e indefensos. Nos llenamos de ira y de impotencia en contra del desalmado explotador y aún mas en contra de la persona que nos envía el correo; pensando "¿En qué mundo vivirá?"...La realidad es que vivimos en un mundo en el cual insultamos y nos molestamos con el grupo de personas que detienen el tráfico por no tener servicios de calidad, a pesar de trabajar duramente por ello; sin embargo, esperamos respetuosos en cualquier avenida durante horas, si es preciso, para permitir el paso a una solemne peregrinación por una fiesta religiosa.
El vivir en un mundo tan perfecto como irreal es, en muchas ocasiones, decisión y responsabilidad nuestra. El cerrar los ojos a ese otro universo paralelo, a esa "dimensión desconocida" en donde solo habitan los inconformes, los perezosos, las víctimas de abusos, los pobres y los miserables, es también una opción que preferimos seguir. Nos sorprendemos de que todavía exista la discriminación por género, pero es normal que podamos ir manejando nuestro auto y detenernos en cualquier servi-car por una dotación de alcohol sin tener siquiera que apagar el motor. Nos enfadamos por las protestas para que la autoridad cumpla con resolver delitos graves, pero estamos dispuestos a tomar las calles si nos declaran ley seca en un día de fiesta; y nos sentimos contentos y orgullosos de un presidente que nos dice, igualmente orgulloso, que la escalada de precios nos la dejará en "abonos"...total, es en pro del desarrollo del país, ¿o no? es preferible que la gente pague unos pesos más que bajar los costos de la corrupción.
Subsistir en un universo en donde no haya problemas, en donde no exista la violencia, ni la miseria ni la discriminación...un mundo en el cual nadie miente, reina el respeto y se cumplen las promesas, es lo mismo que habitar en un planeta sin seres humanos.
La Matrix es, sin duda, el mejor lugar para vivir: Un paraíso lleno de progreso, oportunidades y justicia para todos...¿Quién querría salir de ella?...

lunes, 29 de octubre de 2007

DIA DE MUERTOS (CON LA VENIA DEL DESTINO)

Hay un camino secreto entre la vida y la muerte. Un camino por el cual muchos divagamos sin saber muy bien de qué lado estamos. Hay muertos en vida y vivos que mueren por dentro. Hay muertos que se niegan a morir y vivos que no quieren vivir más. La soledad está en todas partes: en la frialdad y oscuridad de un sepulcro vacío; o en la calidez y cobijo de un hogar sin vida. No es necesario morir para estar muerto; pero sí se necesita más que solo sobrevivir para estar vivo. Los rostros intangibles y los sonidos extraños no son los de la muerte, sino la propia voz interna llamando a gritos desde un lugar desconocido de sí mismos. Un mundo inexplorado, oscuro y frío y tan parecido a la muerte que se confunde hasta con los ojos abiertos. Vida y muerte son conceptos ambiguos, que significan bastantes cosas a la vez. ¿Para qué es la vida si no se tiene un motivo? y ¿qué puede ser la muerte cuando no se ha vivido plenamente?... Una diosa encapuchada disfrazada de temor...un villano proveniente del más oscuro abismo.....un simple fantasma que vaga entre los vivos...cualquier definición le va, o quizás le queda corta. A esa amiga entrañable que muchos desean abrazar muy pronto...o a esa vecina indeseable y terrorífica a quien intentan ahuyentar con más de mil artilugios. Nada funciona cuando se trata de "ella"...nada esta escrito sino en su propio libro. Merodea errante por calles y avenidas; se introduce sigilosa en hogares, escuelas, o lugares de trabajo. Nadie se da cuenta cuando sin querer se siente un escalofrío recorrer toda la espalda, y un pequeño y suave pero helado toque se percibe en algún hombro distraído. Bastan segundos, horas, minutos...días quizás, pero siempre llega. Siempre a tiempo. Jamás se retrasa, aunque se pueda pensar que a menudo se adelanta. Tal vez es dueña hasta del tiempo. Quizás el mismo correr de la vida le teme. Se le respeta, y aunque poco se hable de ella, se sabe que anda siempre por ahí. Secreta, callada y discreta. Siempre cautelosa, sin prisas ni presiones. Sin una vida propia de qué preocuparse. Escoltada por la soledad; compañera íntima e inseparable. Ya no sabe del dolor que puede causar, aún menos del alivio y la satisfacción que sus elegidos pudieran sentir. Jamás actúa al azar, todo siempre con el debido orden universal y la venia del destino. ¿Quién es la muerte?...la muerte somos todos... divaga entre la mirada, los sentidos y la sangre de cada ser vivo. de vez en cuando se sienta a contemplar plácidamente su obra, mientras la gente se amotina alrededor de algún cuerpo sin vida. Se puede llegar a embelesar con el alma desorientada y atónita recién desprendida. Caminamos junto a ella día con día, y de pronto la sentimos tan cerca, que incluso la podemos respirar. Muerte que arrebatas los instintos y el sentido; muerte tan temida y adorada por algunos....sin ti, muerte tan etérea y tan eterna...sin ti la vida sería solo un letargo perpetuo...tan parecido a un descanso eterno.

domingo, 14 de octubre de 2007

DOS HISTORIAS, UN FINAL Y UNA ESPERANZA

En algunas entradas anteriores abordé el tema tanto de la violencia intrafamiliar como de la mala calidad de los medios de comunicación. Estos dos temas se conjugan ahora, como un juego macabro del destino, y se convierten en dos historias, quizás entrelazadas; con protagonistas opuestos, pero con un mismo final...

Cancún, Quintana Roo, México:
Un renombrado diputado neoleonés del partido "conservador" mexicano (que ya no "conservan" ni la vergüenza) le propina a su esposa tremenda paliza que orilla a la mujer a denunciarlo para que la autoridad se encargue del asunto. El percance es ligeramente ventilado en los medios de comunicación, perdiéndose la noticia entre los encueros de las "artistas" moda y los resúmenes de las telenovelas de mayor éxito. Días después nos enteramos, y no precisamente por los medios comunes, de que el susodicho diputado queda exonerado de toda culpa por la Cámara de Diputados al votar en igual número tanto por el desafuero del individuo, como por el "no desafuero" para que no pueda ser juzgado por violencia doméstica; votación que por cierto fue bastante amañada, puesto que, en primer lugar, al inculpado se le dio el derecho de emitir su sufragio (obviamente por el "no desafuero"), y en segundo, porque ooootra vez nuestro flamante alcalde Adalberto Madero, dio su voto de "calidad" para que el político en cuestión siguiera gozando de los beneficios que le da su puesto; y sin sanción alguna, pueda continuar arremetiendo cuantas veces lo desee contra su esposa. Todo esto, por supuesto, disfrutando también de su excesivo salario de político mediocre que desde luego, pagamos todos y cada uno de nosotros con nuestros impuestos.

Monterrey, Nuevo León, México: Semanas después del penoso incidente del diputado golpeador, nos encontramos ahora con la nota del día en las primeras planas de los diarios de mayor circulación y con la mayor cobertura en los medios electrónicos de comunicación: un policía asalariado, de escaso estatus económico y social (y por lo visto también mental) golpea a su pareja durante 45 minutos, ocasionándole severas heridas; lo detienen, lo encarcelan y a los pocos días, sale libre tras pagar una módica suma a manera de fianza. Las televisoras envían a toda su artillería disponible a lanzarse en contra del despiadado y desalmado golpeador de mujeres indefensas; conductores de noticieros de diversas empresas en competencia se unen en una sola voz para rasgarse las vestiduras y clamar justicia "¿Cómo, en el nombre de Dios y de todos los santos, cómo es posible que después de tan brutal agresión hacia su esposa, este hombre salga libre para seguir cometiendo tal atrocidad?"

Del diputado, ni quien se acuerde. El señor continúa paseándose en su automóvil último modelo, aún frecuenta las reuniones de magnates, comparte cenas en lugares elegantes, y sigue gozando del respeto de los grupos influyentes del país.
El policía, por su parte, quizás se pasee en vehículos no tan elegantes como autobuses o taxis; tal vez no asista a cenas de gala ni a lugares de primera clase y muy probablemente ya no lo respete ni su perro.

La analogía es simple y compleja a la vez, estos hombres de características diferentes y a pesar de pertenecer a "mundos" tan distintos, tienen algo en común: son personas violentas, y se puede decir que un tanto machistas por la forma en la que tratan a sus respectivas parejas. los dos son diferentes pero en el fondo son exactamente iguales. Ambos transgredieron la ley cometiendo un delito que debe considerarse como grave y por el cual deberían estar en prisión compartiendo una celda. ¿Cual es la diferencia? la manera en la que los medios manejaron los hechos. Mientras que al primero lo protegieron cuanto pudieron escondiendo y disfrazando la nota, al segundo le dejaron ir toda su furia incontenida. No cabe duda que el juego de intereses en estos casos siempre será un papel primordial para establecer la agenda de los medios de comunicación; sin embargo, hay algo aquí que a nadie parece haberle importado: las víctimas.

Estas valientes mujeres que se atrevieron a denunciar a sus esposos, a decir "ya no más" a ir en contra de todos los "principios" y normas machistas establecidas que conocían y aprendieron desde pequeñas; estas mujeres que salieron del anonimato para gritar por fin lo que tanto tiempo habían callado jamás fueron escuchadas. Porque en el primer caso, la víctima parece haber sido el servidor público, que de servidor no tiene nada y sí mucho de público; y en el segundo caso, los ofendidos, al parecer, fueron los informativos, por la manera en que lo manejaron.

Y siempre volvemos a lo mismo: campañas en contra del maltrato a la mujer, programas de análisis y ayuda para prevenir y contrarrestar la violencia doméstica, autoridades que exhortan a la ciudadanía en general, en especial a las damas, a denunciar los abusos. Pero con cosas como estas, los esfuerzos se vienen abajo; pues quien debería ser ejemplo y voz del pueblo, es quien emplea la violencia en su propia familia. Quien debería ser autoridad y protección para la gente, es quien masacra en su propio hogar a la persona que se supone más ama.
Así, en todo este círculo vicioso que parece no tener fin, las mujeres seguimos y seguiremos alzando la voz cada vez más fuerte en contra de la violencia en cualquiera de sus formas; en contra de la desigualdad en materia de empleo, en contra de una absurda discriminación sin sentido; y también, por qué no, en contra de unos medios de comunicación comprados, interesados, amarillistas y convenencieros.

Continuemos alzando las voces, algún día nos han de escuchar.

jueves, 27 de septiembre de 2007

ENTRE CULTURA Y ALCOHOL

Desde hace algunos días se inauguró en Monterrey, México, el Forum Universal de las Culturas. A pesar de que distamos aún bastante de ser una ciudad primermundista con las condiciones idóneas para un suceso de tal magnitud, el esfuerzo que se hace en cuanto a los eventos y la organización no deja de ser loable. Sin embargo, quiero hacer patente en este espacio mi total desagrado y casi mi indignación por la nota publicada en un periódico de la localidad, en la cual se ponía de manifiesto el poco interés de nuestras autoridades en el nivel cultural de dicho acontecimiento. ¿Cómo?, muy simple: uno entra al Parque Fundidora, el cual se ha convertido en un macro-museo, con exposiciones y expresiones culturales de todos los países participantes, y al pasear en el interior de estas instalaciones nos llegamos a preguntar si aquello es un museo, una cantina o un estadio de futbol; pues la vendimia de cerveza se encuentra por cualquier parte y al alcance de todos. Con estos "puestos cerveceros" echan por tierra todo el esfuerzo realizado tanto de organizadores como de ciudadanos para disfrutar de este evento; lo vulgarizan de la manera mas ruin.
Ante tal situación me pregunto yo dos cosas: la primera, ¿acaso cuando vamos a un museo se permite la entrada tomando alcohol? y la segunda, en la cual profundizaré un poco: ¿para qué tanta campaña contra los conductores ebrios cuando la misma autoridad le está dando el alcohol al alcance de su mano y en cualquier lugar?
Se ha hablado hasta el cansancio de los cientos de vidas inocentes que se cobra el alcohol mezclado con el acelerador y el volante. Se proponen soluciones: que si el cierre de los antros mas temprano, que si se les prohiba el acceso y la bebida a los menores de edad en las discos, que si la venta ilegal, que si se respete el horario de venta de estos productos y mil etcéteras más. Conductores de televisión dedican espacios enteros a hablar sobre el tema; y cuando dicen "vamos a un corte y seguiremos hablando sobre los riesgos del abuso en el consumo de bebidas embriagantes", en cuanto salen a corte aparecen dos o tres comerciales de cerveza. ¿Pues de qué se trata, señores? ¿de mostrar una doble moral?... por un lado, las autoridades repiten hasta el cansancio que la lucha contra el alcohol no se termina, que siempre estan pendientes de ese tema, y mientras con una mano toman el micrófono para autoelogiarse y rasgarse las vestiduras, con la otra se ponen a repartir permisos a diestra y siniestra para que corra el alcohol incluso en un evento de tanta relevancia como el Forum.
No estoy en desacuerdo con la venta de cerveza; pero vamos, me parece que para todo hay tiempo y lugar, y un suceso cultural internacional pienso yo que no es un sitio apropiado para la vendimia de tales productos. O ¿qué seguiría después de esto? ¿Zonas de tolerancia en el Parque Fundidora con prostíbulos bellamente decorados con motivos del Forum? o quizás un espacio en donde los traficantes de cada país ofrezcan a la venta las diferentes drogas que se consumen en el mundo a un precio accesible para grandes y chicos. Quizás sea un ejemplo llevado al extremo, o tal vez no tanto.
La mayoría de las veces la solución a los problemas sociales no son medidas radicales ni el despliegue de recursos innecesarios o las explicaciones "entrincadas" que nos da la autoridad; la mejor manera de arrancar estos problemas de raíz es la prevención, así como un criterio justo para otorgar y prohibir.
Por lo pronto, y hasta que el sistema de gobierno no cambie de verdad (no solo de palabra), tendremos que soportar conductores ebrios, maridos golpeadores, madres agresivas, y venta de cerveza en museos, escuelas e instituciones.
Desde este humilde, pero muy sincero espacio, mi más ferviente agradecimiento....Gracias señor Adalberto Madero, alcalde de Monterrey (el único alcalde elegido por el voto de la lástima, porque no me explico otra manera de que este señor esté al frente de una ciudad) gracias por convertir un evento tan importante como el Forum Universal de las Culturas en una cantina más de las tantas que, gracias a la ambición y la corrupción de la autoridad y nuestro sector empresarial, existen en nuestra ciudad.

lunes, 10 de septiembre de 2007

VIVA MÉXICO!!

Este video originalmente tenía otros fines; sin embargo, (y aunque perdió algo de calidad con la subida) sirva ahora como un pequeñísimo homenaje a mi México lindo y querido, en la víspera de un aniversario más de su independencia.

MENOPAUSIA VS. ANDROPAUSIA

La menopausia y la andropausia son etapas similares en hombres y mujeres; sus síntomas incluyen, entre otras cosas: dificultad de atención y concentración, cambios en el estado de ánimo, alteraciones sexuales, depresión, fatiga, disminución de memoria, alteraciones de sueño, sudoración, por mencionar algunos.

Ambas etapas se pueden sobrellevar con un tratamiento adecuado. Pero, si tanto hombres como mujeres pasan por este tramo un tanto incómodo en su vida, la pregunta es, ¿por qué la sociedad se empeña en hacerlo más notorio hacia la mujer?
Imaginemos una sala de juntas donde se dan propuestas para un plan de trabajo; si una mujer dijera alguna idea descabellada o simplemente original y fuera de lo común, comentarios como "a esta ya le pegó la menopausia" o "vieja menopáusica, está loca" no se harían esperar. Sin embargo, si la mencionada idea la diera un hombre, es difícil escuchar cosas como "El pobre ya está andropáusico"; simplemente todos se limitan a reír con condescendencia o a pensar que el hombre es un idiota o tiene resaca. ¿Por qué la diferencia tan marcada? ¿Por qué esa necedad de juzgar o señalar a la mujer por una etapa transitoria en su vida sin tomar en cuenta sus logros, sus pensamientos, o su comportamiento diario? La respuesta quizás esté en la historia; pues el término "andropausia" no era ni remotamente utilizado sino hasta los años 90's; antes de eso, los síntomas de ésta eran muy bien ocultados por el hombre, negados o simplemente la atención era (y es) siempre desviada hacia la menopausia femenina.
Incluso en el presente existe mucha gente que aún no está enterada de que el hombre pasa por una etapa similar al climaterio en la mujer. Este es otro "problemita" que acarrea la falta de información y el tan llevado y traído machismo que se niega a desaparecer del todo.

Si una mujer en edad madura se equivoca, se le señala como "menopáusica", como si esto fuera una elección de ella, una característica ofensiva, en lugar de una etapa de la vida. Es decir, en el hombre, las equivocaciones y los errores son porque él elige ser idiota al menos durante cinco minutos (aunque hay muchos que abusan), mala elección, tal vez, pero al fin y al cabo suya, y en la mujer todo, absolutamente todo lo malo o lo incorrecto es achacado a la edad, lo cual es una desventaja enorme, puesto que nosotras no podemos "elegir" pasar por el climaterio, como muchos de ellos pueden escoger tener sus cinco minutos de...

Pues las noticias son que la menopausia, como la menstruación, por ejemplo, no son ninguna ofensa a la sociedad, tampoco son periodos vergonzosos o inmundos, ni tiene por qué afectar de una u otra manera la vida cotidiana. Simplemente son procesos naturales del cuerpo humano, quizás un poco diferentes entre un género y otro, pero naturales al fin. Existe hoy en día bastante información acerca de la andropausia. Internet, revistas, artículos médicos, son buena fuente para aprender un poco más de esta fase del ser humano. Mientras más enterados estemos de que cosas como estas suceden a nuestro alrededor de manera natural, más pronto alcanzaremos la madurez social que tanto requerimos para avanzar hacia una sociedad progresista basada en la igualdad y el respeto de todos y para todos.

Tanto hombres como mujeres hemos de hacernos responsables de nuestras decisiones y sus consecuencias, por malas que éstas sean; pues solamente así aprenderemos de los errores para no volver a cometerlos, en lugar de solo sentarse y culpar estúpidamente a la edad, mientras esbozamos una igualmente estúpida sonrisa. No olvidemos que la idiotez no es una etapa "natural" del organismo; sino una mala elección tomada en nuestro sano juicio y con los cinco sentidos....¿Qué podría ser peor?...




**Algunas fuentes consultadas:
-artículo de Rosaura Barahona en elnorte.com
- http://www.everythingandropause.com/articles/andropause_anxiety.htm

lunes, 20 de agosto de 2007

DE CASUALIDADES Y CAUSALIDADES

¿Cuántas veces hemos oído y dicho las consabidas palabritas "qué mala suerte tengo"? Me parece que si una persona durante su vida no dice una frase como esta por lo menos un millón de veces, entonces no la dice ni una sola.

La "mala suerte" como tal, no existe; es solo un concepto ambiguo que sirve para denominar cierta serie de causalidades (que no casualidades), las cuales van desencadenando eventos no muy gratos y una serie de infortunios.

Aunque la mayoría de las veces pudiera parecer que la mala suerte es un castigo divino, una mala jugada del destino o alguna especie de magia negra que nos cubre, la realidad es otra muy distinta. Con esto no estoy asegurando que la casualidad no exista; definitivamente este mundo no puede verse como blanco o negro, de manera que en el universo existen aún muchas cosas que escapan al entendimiento humano, como los llamados "milagros", los cuales está en cada uno de nosotros si creemos en ello o no.

Lo que sí es verdad es que la mala suerte por lo general es la consecuencia de algún descuido, por ejemplo. Los descuidos suelen ser fatales en la vida cotidiana, puesto que uno solo de estos, por pequeño que sea, puede desembocar en una verdadera catástrofe. Un claro ejemplo sería si un día se nos olvida ponerle gasolina al automóvil. De pronto nos encontramos con que el auto no enciende, de manera que hay que tomar nuestras cosas, y caminar para tomar un taxi o un autobús; el chofer del taxi se pierde, o el camión se retrasa y nosotros perdemos casi media hora, para que encima, tengamos que pagar lo del taxímetro. Llegamos tarde al trabajo, tensos y malhumorados, el jefe nos reprocha nuestra tardanza, y de ahí se vienen una serie de muy malas consecuencias. Al final del día, cansados, fastidiados, y molestos, aún hay que ir a una gasolinera a llenar un recipiente para que al siguiente día podamos utilizar el automóvil. Y mientras caminamos de regreso a casa con el bote lleno de gasolina, pensamos para nuestros adentros "pero qué mala suerte he tenido este día"; cuando la realidad es que todo lo que nos pasó se derivó de un descuido personal: el no pasar a cargar gasolina. Y es que a menudo nos agrada pensar que no somos responsables de las cosas (sobretodo de las malas); Solemos tratar de engañar a nuestro consciente y subconsciente con cuarzos, amuletos o perfumes que atraigan la fortuna. Nos sentimos más cómodos pensando que existen situaciones que nos rebasan y que van mas allá de nuestro control. Esto es verdad a medias. En efecto hay ocasiones en que algún evento se desborda y entonces llega un momento en que ya no lo podemos controlar. Sin embargo, habría que escarbar un poco más atrás, para saber el origen de dicha situación; pues la mayoría de las veces se trata de algo que se pudo evitar o detener en un momento dado.

Quizás nos preguntemos de qué nos sirve repasar el pasado para saber la causa de una mala racha. Pues sirve, y bastante, si no deseamos volver a pasar por lo mismo. En el caso del ejemplo anterior, podremos estar seguros de que si entendemos que el pésimo día que tuvimos fue la consecuencia de un descuido, en el futuro lo pensaremos dos veces antes de pasar de largo la gasolinera con el tanque casi vacío. El aceptar nuestras responsabilidades y ejercer control sobre las consecuencias de nuestros actos, siempre nos hará mejores personas, más conscientes y con la mente más abierta y alerta para lidiar con la "mala suerte" que por cierto, nunca suele presentarse sola, sino como una manifestación masiva de pequeñas (o grandes) desgracias.

Definitivamente hay problemas que parecen surgir de la nada y muchas situaciones cuyo origen podría ser inexplicable. Pero estos son los menos, y tal vez si buscáramos a profundidad, encontraríamos alguna causa perfectamente demostrable. Lo malo, es que no siempre tenemos el tiempo ni mucho menos las ganas de buscar un origen, sino más bien lo que existe es la urgencia de resolver el problema que nos agobia en ese momento. ¿Mala suerte? ¿Casualidad? ¿Causalidad? ¿O quizás solamente un minuto de irresponsabilidad? cada uno decidimos verlo en distintas perspectivas; pero todos deberíamos quizás regresar a donde comenzó todo, no para volver a pasar por ahí, sino para poner una pequeña marca que nos alerte a evitar ese camino en el futuro, y podemos estar seguros que hacer esto es mucho más efectivo que cualquier amuleto o conjuro para alejar la mala suerte.

martes, 24 de julio de 2007

LA IMPORTANCIA DE LAS TRIVIALIDADES

Muchas personas pensarían que el hablar de los medios de comunicación y su contenido es una pérdida de tiempo, y un tema bastante trivial. Pues bien, no lo es tanto cuando tomamos en cuenta que los miembros de nuestra sociedad nacen, crecen y se desarrollan exponiendo su mente, su consciente y su inconsciente, y muchas veces hasta su fuerza de voluntad y su autoestima a dichos contenidos.
He aquí algunos ejemplos (quizás chuscos, increíbles, pero ciertos) de lo que me ha tocado observar acerca de este tema.

Hace unos días, en uno de esos momentos de ocio (que no son muchos, aclaro), me puse a buscar en la televisión algo interesante o por lo menos entretenido qué ver. Saltando de un canal a otro, me encontré (por pura casualidad, lo juro)con la versión mexicana de La Niñera, exitosa serie protagonizada originalmente por Fran Drescher.

La verdad no supe si reír o llorar de pena al ver una escenografía impresionante, una producción quizás no de primera, pero bastante cerca; y sin embargo, las actuaciones y el libreto daban mucho qué desear. Actores acartonados, situaciones que no corresponden a la cultura del mexicano o del latino en sí, el libreto era una traducción de los diálogos en su idioma original. Tal pareciera que el escritor (?¿) hubiera tomado los diálogos en inglés para insertarlos en el traductor de google, y el resultado fue lo que se vió en pantalla.
Al ver semejante desperdicio de recursos, me pregunté varias cosas. La primera: ¿Es posible que a estas alturas los medios de comunicación sigan pensando que se dirigen a un público conformado de personas estúpidas?..no niego que entre los televidentes hay muchísima gente que por supuesto no es tonta, sino que está "idiotizada" por el "coco wash" que han hecho los medios a lo largo de los años; pero afortunadamente no creo que este tipo de receptores sean mayoría.
Desgraciadamente luego las empresas televisivas se valen de los "fans" para atreverse a sacar al aire atrocidades como ésta; pues saben que a los fieles seguidores de The Nanny no les importará la calidad de la serie traducida (literalmente) puesto que son tan fanáticos de la historia original, que no van a reparar en lo mal hecha que esté la otra versión con tal de volver a vivir la historia.
Y lo peor del caso es que no es éste el único programa en el que se hace evidente el derroche de recursos mal empleados; la televisión (al menos la mexicana) está plagada de programas de muy baja calidad y concursos que a parte de estar arreglados son bastante mediocres.

Unas semanas atrás, viendo las caricaturas con mi hijo de 4 años, apareció un comercial que anunciaba una serie nocturna llamada "sexo y otros secretos". En la pantalla aparecio de pronto (sin dar oportunidad de reaccionar) una mujer que con mirada y tono de voz sugerente decía: "este martes, estés o no estés, aquí habrá sexo!!"...yo me quedé realmente anonadada, atiné tan sólo a mirar el reloj: ¡eran las 4 de la tarde por Dios!... en ese momento mi hijo se puso frente a mí y me preguntó (con la inocencia de sus años): "mami, a tí te gusta 'sexo y otros secretos'?"...¡Ay en la torre!...digo, no es que me espante la palabrita, pero oírla en una criatura de 4 años pues sí llega a ser algo... ¿cómo decirlo?...fuera de lo común.

Además de esta anécdota, he visto con tristeza por ejemplo la barra infantil de una televisora local llamada "Multimedios Televisión"; esta empresa que ostentosamente se hace llamar "la imagen familiar" no tiene ningún empacho en programar en su horario infantil una serie de pseudo-programas con personajes burdos y vulgares haciendo y diciendo tontería tras tontería que ni siquiera a los niños entretiene.
O vamos a ver, ¿para un niño pequeño podría ser entretenido o divertido ver a una botarga de lobo con el peluche sucio y desaliñado, agacharse a mirarle los calzones (bragas, tangas, etc) a una chica animadora que se hace llamar "muñequita" cuyo vestuario y maquillaje corresponde más a la imagen de aquellas a quienes nos enseñaron a catalogar como "mujeres malas"? o quizás pensemos que es más entretenido ver en el mencionado programa al susodicho lobo haciendo una especie de chipendale a señoras del público poniéndoles el trasero en la nariz; o tal vez sea más interesante para un niño el sentarse a observar a un grupo de animales (en sentido figurado...y literal...) como un zorro, una rana, un zancudo, una cucaracha (todos estos botargas) dándose hasta por debajo de la lengua con unos garrotes de hule espuma durante los 60 minutos que dura el programa. Quizás lo más divertido para ellos, sin duda, sea inmiscuirse en la trama de un sketch donde un tipo disfrazado de niño con una cabeza enorme se enfrenta al dificilísimo dilema de poder quedarse a solas en su casa con una amiguita (botarga de niña) igualmente cabezona.
Pues sí, señoras y señores, aunque Uds. no lo crean, estoy hablando de la programación infantil que la "imagen familiar" trae para nosotros y nuestros hijos cada día.

Todo esto no es increíble ni inconcebible; lo realmente inverosímil es, en primer lugar, que permitamos que suceda y que siga sucediendo, y en segundo lugar, que nos espantemos al enterarnos que un niño se ha convertido en homicida, violador o psicópata, después de someterlos a su buena dosis de "esparcimiento" con este tipo de situaciones.
Y mientras vemos a dos o tres botargas golpearse unos a otros, y a las "muñequitas" vestidas de porristas rebeldes contorsinándose en una muy mala coreografía al ritmo del regaeton "lo que pasó, pasó" de Daddy Yankee (muy ad hoc para los niños, desde luego) habría que ponerse a pensar... ¿cuánta gente en pobreza extrema podría solucionar sus vidas, cuántos niños conseguirían asistir a la escuela decentemente, cuántos hospitales, universidades e instituciones se lograrían construir con los recursos malgastados en tan solo una hora de televisión de baja calidad?....lo dejamos de tarea....

martes, 17 de julio de 2007

LA RESPUESTA DEL MILLÓN

Los vaivenes que tiene la vida, las espinas en los caminos recorridos, las penas, las situaciones difíciles, a menudo nos orillan a formularnos todo tipo de preguntas.
Siempre surgen los por qués, los cómos, los para qué...y lo curioso es que muchas veces pensamos que las respuestas a dichas preguntas son algo que va más allá de nuestro pobre entendimiento; con designios inescrutables, o complicados algoritmos imposibles de entender.

La verdad es que para todas esas preguntas, la respuesta más común y mas acertada siempre sigue siendo una sola; la cual es simple, pero a la vez compleja, tan fácil y a la vez bastante difícil.

En la víspera de una fecha significativa en mi vida, publico en este espacio un texto que escribí hace algunos años. Lo redacté cuando tuve que pasar una de esas tantas tormentas que nos regala el destino, de las cuales solemos pensar que no saldremos ilesos. Lo quise "desenpolvar" y aquí está, editado y corregido de acuerdo al presente.

Lo dedico, como aquella vez, especialmente a mi esposo, quien siempre ha estado a mi lado para hacerle frente a todas las tempestades por las que hemos atravesado, y sé que estará nuevamente conmigo en las que vendrán.

***

Hace alrededor de siete años, me miraba en el espejo con mi vestido de novia y me preguntaba: ¿Qué estoy haciendo aqui?.... Y al plasmar mi firma en el acta durante la ceremonia civil de aquel 21 de julio, me seguía preguntando ¿Qué estoy haciendo?... Fueron muchos cómos, cuándos y por qués. Y ahora, casi siete años y dos bebés después, la respuesta sigue siendo la misma: vivir.
La diferencia es que ahora; al mirar atrás, el significado de las cosas cambia; puesto que ya no es solamente "vivir" sino disfrutar de ello. Hace tiempo me di cuenta de que es relativamente fácil el gozar de la vida, si se valora lo que el destino nos ofrece.
Pasando por momentos verdaderamente difíciles, aquella pregunta de hace siete años regresó de repente, y como un relámpago, me vi nuevamente frente al espejo preguntándome por qué, cuándo, cómo es que llegué hasta ese instante. La respuesta saltó ante mis ojos cuando mi esposo y mis pequeños me hicieron sentir su amor, su apoyo, su entrega.
Pasaban los días, y la situación tan tensa por la que estaba atravesando se volvía cada vez más desesperante y frustrante. La solución a mis problemas no llegaba, a pesar de tanto buscarla. En el momento de mayor desesperación, sintiéndome vencida, derrotada, no pude más que llorar; quizás imaginando que las lágrimas aminoraran un poco el dolor y calmaran el sabor de la derrota. Entonces sentí que la mano de mi esposo tomaba la mía, apretándola con fuerza, como si quisiera contagiarme de optimismo. Me volví hacia él y encontré en sus ojos el verdadero significado de todas esas preguntas que me hice a lo largo de mi vida. "Llora", me dijo, "Llora porque hemos hecho todo para solucionar los problemas y nada ha funcionado...llora, pero después, levántate y sigamos adelante". En ese instante, con esas palabras, supe que no estaba sola; y el cómo, el cuándo y el por qué, dejaron de tener sentido.
Hoy que las aguas están en calma y más claras que nunca, puedo decir que la respuesta a cualquier pregunta que me pueda formular, está a mi alrededor, al alcance de mi mano: mi casa, dos hijos hermosos y maravillosos, y un esposo del cual me enorgullezco enormemente, al que amo y admiro por su inteligencia, su calidad humana, y sobre todo, porque por encima de todo, siento su apoyo y su amor, más alla de lo terrenal, y aún de lo espititual.
"Vivir" una sola palabra que encierra tantas cosas...todas las dudas que se puedan poseer se despejarían si comprendiéramos que las cosas que nos pasan, los problemas por los que atravesamos es simplemente porque estamos viviendo. Porque quizás el destino, Dios, o la vida misma nos quiere recordar de vez en cuando (o bastante a menudo) que no estamos solos, que hay personas alrededor a quienes les importamos, quienes nos aman y valoran por encima de cualquier defecto, de cualquier dificultad que podamos afrontar.
Hace siete años, frente al espejo, quizás no estaba tan segura de estar haciendo lo correcto, tal vez era el miedo quienhacía tantas preguntas; al final tomé la decisión correcta...al final, me alegra enormemente haberla tomado; cambió mi vida para bien.
Al final, me encuentro otra vez en el camino, con una sonrisa en el rostro, tarareando el estribillo de una vieja y simpática pero muy cierta canción: "...decisiones, cada día, alguien pierde, alguien gana...decisiones, todo cuesta, salgan y hagan sus apuestas..."


viernes, 13 de julio de 2007

ENEMIGO A LA VISTA

La vida suele ponernos muchas pruebas; bastantes de ellas son referentes a la salud.

Las enfermedades son, quizás, el enemigo más fuerte y rapaz del ser humano, y no solo por el desgaste físico que provocan, sino por el deterioro emocional y los estragos que dejan en el alma.
Cuando la falta de salud se hace presente siempre deja secuelas, al portador, y a quienes lo rodean.

Las enfermedades, como todas las desgracias, nunca llegan solas. Se convierten en una serie de catástrofes hiladas que van minando la existencia poco a poco. Suelen acompañarse de tristeza, fatiga, desesperación y falta de ánimo.

Una vez, alguien muy especial en mi vida me dijo: "Lo importante no es que llegue la enfermedad, sino que te encuentre de pie y teniendo con qué hacerle frente".

Sin duda, esto es lo que realmente importa; el tener los recursos, ecónomicos, sí, pero sobre todo la fortaleza, la paciencia y el "aguante" para enfrentar este tipo de situaciones.


Y es que ya se vuelve una lucha de recursos. No es fácil sentirse mal y menos aún si es durante un tiempo prolongado; de manera que echamos mano de los recursos que tenemos y las armas para enfrentar el momento: médicos van y vienen, terminar un tratamiento para empezar otro, farmacias aquí y allá...hasta que llega un momento en el cual nos sentimos tan hastiados que ya no nos interesa más que tumbarnos en la cama y quedarnos ahí hasta que la enfermedad desaparezca por "voluntad propia", o nosotros con ella.
Es en este punto donde comienza la verdadera prueba; y si nos agarra solos, es muy probable que gane el enemigo.

Por eso es importante tener siempre un aliciente que nos proporcione la fuerza necesaria para no dejarnos vencer.


Cuando hemos hecho de todo y nada ha funcionado, es momento de abrir la válvula de escape: gritar, desesperarse, descansar, y llorar...llorar mucho; pero después, levantarse, lavarse la cara con agua fría y seguir adelante, por nosotros mismos y por nuestros seres queridos; pues ellos serán el mejor motor para superar los obstáculos; siempre y cuando, desde luego, se armen de valor, respeto, y sobre todo mucha paciencia y comprensión para apoyarnos en esos momentos. Y no olvidemos que cuando atravesamos por una situación desfavorable, siempre afectará también a nuestro entorno.

Es éste el momento de decidir si queremos salpicar a los demás debilidad, amargura y tristeza, o ayudarles y ayudarnos a salir victoriosos de otra batalla.
El ejército somos nosotros mismos, nuestras armas las llevamos dentro, en el espíritu, mente, alma y corazón, o las vamos consiguiendo a lo largo de los años, por el sendero que caminamos. El enemigo a vencer está frente a nosotros, sólo nos queda utilizar los recursos con los que contamos, y luchar...


No es para nada sencillo, y menos cuando el enemigo se vuelve cada vez más fuerte y voraz a costa de nuestra propia sangre. Pero definitivamente la lucha es mucho más violenta y extenuante cuando se convierte en una pelea con nosotros mismos, al vernos inmersos en el dilema de seguir adelante o dejarse vencer.

Aquí es cuando surge una pregunta...La enfermedad es cruel, pero, ¿será más cruel dejarnos abatir? Quizás lo que nos aniquile poco a poco no sea la enfermedad en sí, sino nosotros mismos.

Los padecimientos físicos son, como dije, uno de los enemigos más poderosos del ser humano, pero no hay enemigo más destructor, enérgico y persistente que un alma desgastada y un espíritu débil; así sean los de uno mismo.
A un rival de esta naturaleza, siempre es mejor mantenerlo alejado, y en el mejor de los casos, convertirlo en nuestro aliado, lo cual constituye, quizás, otra difícil batalla; pero, ¿de qué se conforma la vida sino de pequeñas y grandes guerras?

martes, 19 de junio de 2007

SACERDOTES DE CRUCERO

Hace algunos dias, en un crucero de la ciudad, se encontraba un joven con una alcancía y un señor ya mayor a quien le faltaba una pierna y andaba en muletas.
Cuando el semáforo se puso en rojo, el joven se acercó a los automovilistas pidiendo una "cooperación" para pagar su Seminario y poder así convertirse en sacerdote. Unos metros más adelante, el señor discapacitado pedía una ayuda para poder sobrevivir. Ante tal diferencia y desventaja, la mayoría de los automovilistas optábamos por ayudar a quien más lo necesitaba.

Y es que episodios como este, que por desgracia se repiten en muchas avenidas y calles de la ciudad, resulta ser un tanto indignante: jóvenes sanos, enérgicos y llenos de vida, quienes durante la semana asisten a colegios privados en sus vehículos último modelo; escuchando su música favorita en sus ipods, tomándose fotografías con sus celulares de última generación, se convierten el fin de semana en humildes "misioneros" que compiten en un semáforo con la cruz roja, con los comedores infantiles, o con alguna persona discapacitada para conseguir unas monedas que les permitan irse de "retiro" o a las "misiones". Y lo escribo entre comillas, porque en muchas ocasiones (no digo que siempre sea así), estos viajecitos resultan ser un paseo con todos los gastos pagados (por la comunidad, desde luego) y de retiro y de misiones no tienen casi nada. Por supuesto que siempre hay esfuerzos muy loables y que en realidad son de mucha ayuda para las comunidades marginadas, pero por desgracia no todos son así.

Tal vez soy un tanto radical, pero al ver por ejemplo a esos jóvenes seminaristas con su alcancía, no puedo evitar pensar que si se pusieran a trabajar medio turno en algún establecimiento, o lavando coches, vendiendo dulces o cualquier otra cosa, en primer lugar serían más productivos a la sociedad, y en segundo lugar no tendrían que "pelear" el crucero con personas que realmente necesitan ayuda o que venden sus productos en la calle. Y ni qué decir de que el sacerdocio es algo que ya goza de bastante mala fama; tanto así que cuando un seminarista se acerca a la ventanilla del carro uno piensa: "sí, te voy a ayudar a ser sacerdote para que te puedas convertir en un pederasta reconocido, y cometer todo tipo de atrocidades con la protección del Vaticano y de la Santa Madre Iglesia" (mas no de la de Dios). Es triste, es indignante, es crudo, pero desgraciadamente, es real.

Me parece una aberración, que aun cuando el Estado le asigna a la Iglesia Católica un porcentaje para su subsistencia, (alrededor de 24 millones de pesos anuales, en el caso de Argentina, más de 100 millones de euros al año, en España, y la lista sigue....), porcentaje que sale, desde luego, de los impuestos de los contribuyentes, aún y con esta "ayuda desinteresada" del Estado, todavía les quedan ganas de posar su joven, sana y llena de energía humanidad sobre una calle, junto a un vendedor, o a personas con discapacidad para conseguir facilmente unas monedas, sin horarios, sin turnos forzosos, y sin contribuir de ninguna manera a la sociedad, y así poder (dicen ellos) solventar sus estudios para ejercer el sacerdocio (y otras cosas no muy gratas) con la bendición Papal.

Distamos mucho de ser el Estado laico, justo e imparcial que soñamos y que necesitamos desesperadamente; sin embargo, yo seguiré poniendo mi granito de arena negándome a contribuir al sacerdocio, y animando a estos muchachos a que mejor trabajen para lograr sus objetivos, al fin y al cabo, el Estado ya se encargó de rebajarme un porcentaje de las ganancias de mi trabajo para que la Iglesia pueda seguir cometiendo todo tipo de abusos y atropellos..ah! y para que jóvenes seminaristas puedan seguir compitiendo en un crucero por una limosna con un adulto mayor a quien le falta una pierna. Este es el espíritu de ayuda y servicio que les enseñan en el seminario. ¿Caridad humana?...sí, ¡cómo no!

lunes, 28 de mayo de 2007

EL SABOR DE LA VICTORIA


Ya en alguna ocasión he aborado dos temas importantes, el de la depresión y el de la fuerza interior. Viéndolos por separado tal vez no tengan nada de excepcional; pero cuando se juntan, el resultado es bastante interesante.
Cuando una persona "común" pasa por alguna situación difícil, ya sea de salud, familiar, económica, laboral o personal, por lo general hace uso de su fuerza interior y su capacidad de raciocinio para salir avante de dichas situaciones. Esto le implica a un depresivo el doble o el triple de esfuerzo; pero lo que es peor es que ni él mismo se da cuenta del mérito que tiene el hecho de salir adelante en condiciones adversas.
¿Qué mérito tiene, si cualquier persona lo hace? pues es ése precisamente, cualquiera lo hace, pero un depresivo lo hace aún en contra de su voluntad o sus creencias; y no me refiero a creencias religiosas, sino al pensar y sentirse desvalorado, sin contar los síntomas físicos característicos de la depresión como lo son el cansancio, insomnio o exceso de sueño, palpitaciones, tristeza profunda, etc.
Lidiar con estos síntomas al mismo tiempo que se atraviesa por un momento crítico y/o decisivo no es cosa fácil; es mas bien como si se libraran dos batallas al mismo tiempo: una contra la depresión en sí y la otra contra las pruebas a la que nos somete el destino.
Cuando un depresivo logra salir victorioso de alguna circunstancia desfavorable, definitivamente no se va en limpio, siempre se lleva uno que otro raspón, alguna herida y el agotamiento que conlleva la lucha constante.
Se podría pensar que en un caso así la persona en cuestión tendría aún mayores motivos para estar triste, sin embargo, esto solo lo hará mucho más fuerte; puesto que una buena sacudida siempre es bienvenida cuando se trata de darse cuenta de lo fuertes y astutos que podemos ser aún enmedio de una enfermedad como la depresión.
La familia y los seres queridos siempre juegan un papel fundamental en la vida y el tratamiento de un depresivo, sin embargo es aún mas importante que el mismo paciente se dé cuenta y esté consciente de lo que es capaz de lograr y del esfuerzo que puede dar para alcanzar un objetivo.
Lo que no nos mata siempre nos hará mucho mas fuertes; de manera que si a un depresivo se le presenta una situación difícil que tiene que resolver, lejos de ser un motivo para entristecerse más, habría que tomarlo como un aliciente para probar la capacidad de pelea en este sentido; y cuando haya pasado el mal trago, quizás terriblemente agotado, y haciendo un esfuerzo por sonreír podrá sentarse en un sillón a saborear su triunfo, y a sentirse totalmente orgulloso de sí mismo, porque hizo lo que quizás cualquier persona haría, pero con un grado mayor de dificultad: la depresión a cuestas. Y esto, el librar varias batallas a la vez, sin desmoronarse, sin darse por vencido y en una sola pieza, es lo que no cualquiera hace.
El sentirse orgullosos de la fortaleza que se muestra, el conocerse a sí mismos, saber y darse cuenta de lo que se es capaz de hacer resulta mucho más curativo y estimulante que cualquier tratamiento médico o psicológico al que se esté sometido.
En cualquier parte se nos dice que durante períodos de infortunio el mayor esfuerzo lo hace uno mismo; pero lo que no nos dicen es que el sentirse orgulloso por el trabajo realizado es tan importante como el esfuerzo en sí. Y para cualquier persona, el saberse fuertes, capaces e inteligentes siempre nos pondrá en una marcada ventaja para cuando nos toque pelear la siguiente batalla.
Aprender a sentirnos orgullosos (mas no presuntuosos) de nosotros mismos, de nuestras capacidades, nos ayudará a que la próxima adversidad que se nos presente nos econtrará de pie, confiados en nuestra fuerza interior, y por lo tanto optimistas para pasar el mal momento.
No se trata solo de salir victoriosos, sino de aprender del proceso para llegar hasta ahí.
Tal vez si en lugar de solo "esfuérzate" se incluyera el "aprende de tu esfuerzo y siéntete orgulloso" sería un poco más facil sortear los obstáculos que a menudo se atraviesan en nuestro andar por la vida.



sábado, 12 de mayo de 2007

LA DEBILIDAD DEL MACHISMO

"Por cada 200 mujeres que se hacen la salpingoclasia, un solo hombre se practica la vasectomía", decía el artículo de un periódico mexicano.
¿Por qué esta diferencia tan marcada? Cultura, o incultura, más bien.

Desde el comienzo de las civilizaciones, y aún mas en Latinoamérica, se le ha cargado a la mujer el 100% de la responsabilidad de la concepción o de la "no concepción". Hasta hace algunos siglos, el no procrear era causa para que el hombre pudiera solicitar la separación legal de la mujer; y hasta para que la Iglesia anulara el matrimonio por falta de hijos.
Los hijos en aquel entonces, se concebían no tanto para establecer una familia o por la necesidad de volcar todo ese amor paternal en alguien más; sino que se les consideraba como los herederos del apellido, el linaje, las propiedades o de cualquier otra cosa que se pudiera heredar, siempre y cuando, por supuesto fueran varones.
Los hijos eran el símbolo de la "hombría" del padre, a mayor número de vástagos, mayor valor tendría el padre como "hombre".

Desafortunadamente gran parte de este pensamiento prevalece aún en nuestros días, al parecer es difícil para algunos entender que el que es hombre lo es desde que nace, al igual que la mujer. No se es mas o menos de un género por la cantidad de hijos, por engendrar o no hacerlo.
Actualmente, en muchos casos, quien se encarga de planificar la familia es la mujer, incluso he escuchado parejas que son tan "civilizadas" que cuando platican sobre el tema, el hombre dice orgulloso: "Yo ya le dije a mi esposa que solo dos hijos y despues se opere". Y la esposa feliz de tener a su lado un hombre tan "abierto y comprensivo".
El problema es que se habla de planificación pero jamás se toca el tema de cuál de los dos se va a encargar de evitar la concepción; es decir, nunca se discute si se opera el marido o lo hace la esposa, porque se da por entendido que la "responsable" de ello es la mujer.

Pese a los esfuerzos de concientización que se realizan en clínicas, hospitales y medios de comunicación, el machismo se sigue imponiendo y los hombres continúan convenciendo a las mujeres de que deben ser ellas quienes se practiquen la salpingoclasia como método definitivo.
Y es que al parecer la mayoría de los hombres son más ingenuos de lo que pudiéramos pensar; ya que se dejan llevar por mitos y leyendas escabrosas acerca de la vasectomía, creyendo fervientemente que de practicársela, su sexualidad no volverá a ser la misma, o que podrían aumentar 50 kilos de peso de la noche a la mañana, o incluso hay quienes piensan que si se operan se volverán "afeminados" y hasta la voz se les hará mas aguda. Estas ideas salidas de la nada, o de alguna mente ociosa y retorcida, por desgracia pesan mas que la información documentada respecto a la vasectomía y la falta de repercusiones negativas que ésta tiene en la actividad sexual.

Métodos como las inyecciones y las pastillas son los más comunes para la anticoncepción y se dejan totalmente a la mujer; sin importar que las pastillas puedan causarles alguno que otro trastorno hormonal o lo molestas que pueden llegar a ser las inyecciones, mientras que los hombres recurren solamente al preservativo como método frecuente y "seguro".
Me parece un tanto injusto que esta responsabilidad no sea compartida como lo puede ser el aseo de la casa o el cuidado de los hijos. Después de todo, el hombre participa "activamente" en la formación de los mismos, genética y moralmente hablando.

A las hijas se les prohibe terminantemente tener novio hasta los 18 años, y esto, solo si el noviazgo es de "manita sudada", como se dice comúnmente. A los hijos en cambio, a los 15 años se les da una caja de preservativos, una palmada en la espalda y se les dice cosas como "no sea tarugo mijo, cárguelos siempre con usté", mientras el padre, orgulloso piensa para sus adentros (y a veces también para sus afueras) "ora si, que cuiden a sus gallinitas porque mi gallo anda suelto".
Pensaremos, quizás, que este es un ejemplo llevado al extremo, que ya no pasa en nuestros días, pero créanme, pasa y más seguido de lo que pensamos, en los ambientes menos sospechados.

¿Qué sucedería si en una escuela secundaria o preparatoria un chico comentara a sus amigos que sus padres le prohibieron tener novia hasta que cumpliera 18 años? simple, las burlas serían constantes e interminables; y a los padres los catalogarían de enfermos mentales, por decir lo menos. En cambio, si una jovencita comenta con sus amigas el mismo caso, únicamente se limitarían a pensar que sus padres son muy estrictos o muy responsables.
La educación, la formación y los principios no suelen ser los mismos para hombres y mujeres, aunque esto sería lo ideal, motivo por el cual cuando estos niños y jóvenes se convierten en adultos y forman sus familias, les es difícil e incluso imposible pensar siquiera que la planificación sea una tarea también de ellos.

La responsabilidad de concebir o de no hacerlo corresponde tanto a hombres como a mujeres por igual, y me atrevería a decir que hasta es obligación de la pareja platicarlo para decidir a quién le toca practicarse el método anticonceptivo definitivo.
Y a los integrantes del llamado "sexo fuerte" (que bien pueden ser cualquiera de los dos géneros, pero en este caso me refiero al masculino) ojalá que un día se den cuenta de una vez por todas que para nosotras (al menos para gran parte de las féminas) es más fuerte aquel que se preocupa por nuestra salud, por el bienestar de la familia, y por ello es capaz de enfrentarse a los vestigios de una sociedad machista y retrógrada para fajarse los pantalones y hacerse la vasectomía, que el que se dice ser "muy macho" pero le tiene miedo al bisturí.
En el momento en que decidimos vivir en pareja, adoptamos también una serie de obligaciones y responsabilidades por igual; y entre ellas está la de tener los hijos que podamos cuidar y mantener como ellos se merecen.

viernes, 4 de mayo de 2007

SUPER HEROÍNAS DE A DEVERAS

No es necesario que sea 10 de mayo para acordarme de ciertas cosas que han dejado una profunda huella en mí, y me han hecho valorar, admirar y respetar profundamente a mi madre.
Son dos los recuerdos que tengo y he tenido muy presentes a lo largo de mi vida. El primero de cuando tenía 3 o 4 años. Mi mamá enfermó y la tuvieron que operar; después de lo cual le sobrevino una peritonitis que estuvo a punto de arrebatárnosla de la forma más cruel. De lo que vivió y padeció entonces, sé lo que me ha contado. De lo que yo recuerdo es el día que me llevaron a verla al hospital. Ella en una silla de ruedas, sonriéndome con gesto cansado pero amable, sin embargo; su imagen era una muy distinta a la que tenía en mis recuerdos. Su rostro pálido y sus ojeras marcadas eran el símbolo de una dura y difícil batalla contra la muerte. Las cicatrices de las cirugías, la prueba más feaciente de las ganas inmensas de vivir, de ver a sus hijos crecer. La fortaleza mostrada por ella no la he visto jamás en ningún otro ser humano.
El segundo recuerdo es a la edad de 6 o 7 años. Tuve una infección a causa de un virus; estuve con mucha temperatura durante varios días; lo cual provocó que se me formaran llagas bastante dolorosas dentro y fuera de la boca, y hasta la garganta. Me acuerdo que tuvieron que ponerme numerosas inyecciones para que la infección fuera cediendo. Una de esas noches en que la enfermedad alcanzaba su punto máximo, intentaba en vano de conciliar el sueño, pero no lo lograba debido al dolor, y me sentía tan agotada que no podía ni siquiera desahogar mi pena llorando. Entonces mi madre me tomó entre sus brazos, meciéndome suavemente, me miró y de pronto, empezó a llorar. En la inocencia de aquellos años, yo no lograba comprender por qué lloraba ella, si quien tenía las llagas era yo, y al cuestionarle sobre el motivo de su llanto, tan solo alcanzó a decir "mira nada más cómo estás..." Fue entonces cuando comprendí que hay dolores que pueden lastimar mucho más que cualquier lesión física, y decidí poner todo de mi parte para curarme pronto, pues más me dolía ver a mi mamá sufriendo por mí.

No me considero una madre sacrificada, y mucho menos abnegada; pues siempre he pensado que el combinar el trabajo con lo que me gusta hacer me hace sentirme bien, y les puedo transmitir a mis hijos el hecho de que a menudo es más entusiasmante y gratificante recorrer el camino que alcanzar la meta en sí.
No tengo nada contra las madres que viven, respiran, oyen, sienten y ven a través de sus hijos, pero eso no siempre quiere decir que por ello sean mejores o peores. Hay mamás de todo tipo, sin embargo, me parece que todas (o al menos la mayoría) tenemos algo en común, y eso es el lazo poderoso e indestructible que nos une a los hijos. La comunión que hay con ellos es la causante de que seamos capaces de cambiar pañales, hacer comida, lavarles la ropa, y mil cosas más, con una sonrisa en el rostro y un gesto de cariño hacia ellos, aunque por dentro nos sintamos cansadas, adoloridas, enfermas o fastidiadas.

Hace relativamente poco tiempo, mi hijo se puso bastante mal. Tuvo altas temperaturas que no cedían con nada; y al estar sentada en la sala de espera de la clínica a donde lo llevé, lo tomé entre mis brazos, tal como mi madre lo hizo conmigo una vez, y mientras lo mecía suavemente, noté lo débil, lo frágil que se veía; y su carita con muy poco color, sus labios entre pálidos y violáceos hicieron que deseara infinitamente cambiar de lugar con él. Tuve que conterme demasiado para no llorar en ese momento, porque sabía que lo que él necesitaba era verme fuerte y con bastante entereza.
Eso es lo que hacen los hijos por nosotras. Nos hacen fuertes, decididas, responsables, trabajadoras y hasta ingeniosas; pues dudo que alguna de nosotras se rehusaría a convertirse en diseñadora de modas de la noche a la mañana tan sólo para confeccionarle a nuestro pequeño un traje de superhéroe; o podríamos recorrer la ciudad entera en busca de un juguete específico o la muñeca que tanto nos han pedido.

Los papás juegan un papel fundamental en la vida de todo niño; pero sin temor a equivocarme (y sin el afán de menospreciar la excelente labor de los padres), creo que la columna vertebral de una familia siempre es y será la mamá; pues el sexto sentido que poseemos para saber cuando uno de nuestros retoños está en problemas es único e inigualable. Tenemos la fortaleza necesaria (y hasta de sobra) para reaccionar ante situaciones difíciles con la mayor rapidez y precisión posibles, la inteligencia para hablar con nuestros hijos, aconsejarlos, y guiarlos por el mejor camino. Poseemos el poder de más de mil regaños juntos en tan sólo una mirada, con la cual somos capaces de controlarlos cuando es necesario. En un solo día nos convertimos en enfermeras, maestras, técnicas, carpinteras, choferes, psicólogas, contadoras y un sinfín de profesiones más, y sin necesidad de meternos en una cabina telefónica para cambiar de traje; de manera que ni superman puede igualar nuestros poderes.

No me alcanzaría la vida entera, ni la de mis hijos, ni la de mis nietos, para devolverle a mi madre aunque sea un poquito de lo mucho que me ha dado y que he aprendido de ella; pero por lo menos intento, día a día, aplicar los principios y la educación que recibí para tratar de ser mejor persona y mejor mamá.

Este 10 de mayo, sin duda, serán bienvenidos y agradecidos los detalles, las flores y las tarjetas de felicitación. Pero mi mejor regalo, definitivamente será el abrazo de mis pequeños; el "te quiero mucho" de mi hijo mayor y la incipiente palabra "ma-má" de mi hermosa bebé. Y cada vez que mi niño me dice con sus ojitos llenos de emoción y cariño "¡Eres super-mami!" para mí, es el día de las madres.

Felicidades especialmente a mi mamá y a todas aquellas "guerreras incansables", cuya mejor y más grande obra se encuentra en sus hogares.



lunes, 23 de abril de 2007

DÍA DEL NIÑO

Es increíble el pensar que un pedacito de ser humano tan pequeño como un niño pueda cambiarnos la vida de manera radical.

Aquellas criaturitas que vemos tan frágiles e inocentes, son mucho más fuertes e inteligentes de lo que solemos pensar.

No hay día que no nos soprendan con alguna ocurrencia nueva, algún gesto, movimiento o frase que el día anterior no sabían.

Cuando los vemos jugar, vemos realmente a un astronauta, un superhéroe, o una gran artista. Ese es su mundo, su fantasía, y la hacen realidad cuando quieren, donde quieren y como quieren.

Es el lujo de ser niño; para ellos no existe tiempo ni lugar apropiados; pueden tirarse al piso para hacer un berrinche cuando algo no les parece, y aunque realmente odiemos cuando hacen eso, la mayoría de nosotros quisiéramos desahogar con un berrinche de vez en cuando las presiones de ciertos momentos. El inconveniente es que somos adultos, y no se vería muy bien que nos tiráramos al piso de la oficina a llorar, gritar y patalear cuando el jefe nos hace la vida miserable.

Los niños son grandes inventores, grandes actores; ellos se merecen un Oscar cada vez que hacen alguna travesura y al cuestionarlos ponen su carita de "yo no fui" con la mirada más tierna que la del gatito de shrek. Y cómo regañarlos cuando corren felices por la casa sin una prenda de ropa encima porque la hora del baño se convierte en un "atrapame si puedes"; otro lujito que no podemos darnos los adultos, porque, por lo general, la hora del baño siempre es 20 minutos antes de salir a trabajar, y si apenas nos da tiempo de medio desayunar, pues menos para correr desnudos por la casa.

Pero sin duda, a mi parecer, lo más bonito de todo es verlos dormir. Lo hacen con una paz y una tranquilidad envidiable.

A veces pienso que si pudiera pedir un deseo sería, sin dudarlo, volver a ser niña por lo menos por un día. Y durante ese día, nadie me juzgaría mal por llorar a grito abierto en un centro comercial si no encuentro los zapatos que me gusten (o si los encuentro pero están muy caros), o por treparme a un culumpio y fingir que es una nave espacial intergaláctica. Haría mil cosas en un momento, si tuviera la mitad de la energía que ellos tienen; y mis padres jamás encontrarían el "switch" para apagarme cuando llegara la hora de dormir.

Y solo por esa noche, dormiría profundamente sin pensar en los pendientes del siguiente día, en lo que no se pudo hacer hoy, o en las deudas que hay que pagar.

Mi admiración y respeto para estos seres mágicos, especiales, que nos hacen ver la vida diferente, que nos alegran los días y entibian nuestras noches.

Si tomáramos como ejemplo y aprendiéramos un poco de estos pequeños de gran corazón, de fortaleza interminable, inundados de vivacidad, de curiosidad despierta y gran entendimiento; definitivamente el mundo sería distinto.

Ojalá que por lo menos un día, los adultos todos, nos permitiéramos ser niños, aunque sea para ver la vida como la ven ellos: con entusiasmo y optimismo; por más dura que ésta sea.

Felicidades en su día a todos los niños de edad, de mente y corazón.